“Julio Cรฉsar en Egipto” (G. F. Hรคndel-1724) / Palau Les Arts Valencia / 28-02-2026

COMPOSICIร“N MUSICAL8
DIRECCIร“N ESCENOGRรFICA (Vicent Boussard)8,6
1-Escenografรญa (Frank Philipp SchlรถรŸmann)9
2-Vestuario (Christian Lacroix)8
3-Iluminaciรณn (Andreas Grรผter)9
DIRECCIร“N MUSICAL (Marc Minkowski)9
CORO GENERALITAT VALENCIANA (Jordi Blanch)8
VOCES SOLISTAS8
1-“Julio Cรฉsar” (Aryeh Nussbaum Cohen)9
2-“Cleopatra” (Marina Monzรณ)9
3-“Cornelia” (Sara Mingardo)8
4-“Sesto” (Arianna Venditelli)7
5-“Tolomeo” (Cameron Shahbazi)8
6-“Achilla” (Jean-Philippe McClish)7
RESPUESTA DEL PรšBLICO9
VALORACIร“N GENERAL8,4

“Maria Stuarda” en el Palau de Les Arts

โ€œMaria Stuardaโ€ (G. Donizetti-1835) es la segunda entrega anual programada por el Palau de Les Arts de Valencia correspondiente a esa โ€œTrilogรญa Tudorโ€, junto con โ€œAnna Bolenaโ€ (1830) y โ€œRoberto Devereuxโ€ (1837), compuesta por el maestro belcantista de Bรฉrgamo y a la que la memoria ha arrebatado โ€œIl castello de Kenilworthโ€ (1829), un cuarto tรญtulo tambiรฉn โ€œTudorโ€ que es ignorado en la actualidad. En la historia de la ร“pera resulta imposible averiguar muchas de las razones por las que se han etiquetado obras o ciclos partiendo de una discutible subjetividad. Pero en la vida ocurre igual, plena de arbitrariedades que asumimos sin rechistar. La mejor enseรฑanza de mi ciclo educativo escolar me la regalรณ un profesor de filosofรญa en BUP, quien me aconsejรณ que en mรญ caminar vital… โ€œSiempre me preguntase el porquรฉ de todoโ€, como รบnico remedio de conservar un criterio propio que la pereza al pensar y la aceptaciรณn sin cuestionar se empeรฑan en silenciar.

La reciente celebraciรณn del maratรณn de Valencia, un aรฑo mรกs, ha posicionado a esta capital y en particular a la Ciudad de las Artes y las Ciencias (con el Palau de Les Arts al frente) en un luminoso nivel de notoriedad mundial, por ser principio y fin de una exitosa carrera que tiene mucho de musical. En efecto, la โ€œmelodรญaโ€ mental, el โ€œritmoโ€ de las zancadas y la โ€œarmonรญaโ€ en la tรฉcnica al avanzar, son indispensables para completar los 42,195 km, que el dรญa de la carrera parecen algunos menos cuando todo se ha hecho bien al entrenar. Tambiรฉn, como en la mรบsica, la prรกctica en la vida es el รบnico camino que lleva a prosperar.

Asรญ, para tocar un instrumento, dirigir una orquesta, planear una escenografรญa, cantar o bailar en una รณpera y triunfar, hay que consagrar media vida renunciando a mucho de lo demรกs. Lo que presenciamos en cualquier funciรณn, nos agrade o no, es un dechado de dedicaciรณn y profesionalidad, pues aquello que diferencia a la ร“pera del resto de artes escรฉnicas es su endiablada dificultad para que el resultado final alcance esa excelencia que es condiciรณn necesaria a fin de emocionar. No obstante, cuando esto no ocurre, los espectadores estamos en nuestro derecho de poderlo manifestar.

Ayer, prenavideรฑo domingo 10 de diciembre (aunque tambiรฉn noviembre es prenavideรฑo en la actualidad), tuvo lugar el estreno de โ€œMaria Stuardaโ€ en la nueva producciรณn del Palau de Les Arts junto a la Dutch National Opera y al Teatro San Carlo de Nรกpoles (que se mantiene operativo desde 1737, todo un monumento a la longevidad). Lo que presenciรฉ fue excepcional y estoy convencido de que quedarรก recordado como uno de los hitos principales en la historia de Les Arts. ยฟPor quรฉ…?

Todo funcionรณ a la perfecciรณn, pero esto no serรญa suficiente de no darse un factor novedoso y diferencial: por primera vez en Les Arts las voces se pudieron escuchar como, por ejemplo, en la Scala de Milรกn. Y es que el azar del destino reservรณ a esta producciรณn una escenografรญa que obrรณ el milagro, al componerse de un solo decorado cuya disposiciรณn configuraba una gran y perfecta caja de resonancia que, a modo de las bocinas de los gramรณfonos, ayudรณ a los cantantes a manifestar sin peleas con la orquesta su arte vocal. Por fin hemos podido escuchar las voces de Buratto, Tro Santafรฉ o Jordi, tal y como las disfrutan en el Liceo o en el Real. Un lujo aquรญ que no deberรญa ser tal.

La direcciรณn escรฉnica planteada por la holandesa Jetske Mijnssen es un prodigio de elegancia y sobriedad, tanto en los cromatismos (blanco y negro) como en ese tipo de minimalismo estructural que cuando se busca la abstracciรณn histรณrica es lo que mejor suele funcionar. Todo respira serenidad en una historia crispada como la que mรกs. Y en estos silentes contrastes radica la fuerza de la representaciรณn de lo visual. Jetske Mijnssen lo ha vuelto a bordar. El pasado 2/10/22, con motivo del estreno de โ€œAnna Bolenaโ€ en Les Arts, escribรญa: โ€œLo mejor sin duda fue la escenografรญa, vestuario, iluminaciรณn y coreografรญa (bajo la direcciรณn general de Jetske Mijnssen), que en modo alguno interfirieron con la obra musical, algo que no suele ser respetado en la actualidad. Elegancia y simplicidad pueden definir lo visto, cuya plasticidad pictรณrica convertรญa cada nรบmero en una postal de esas en las que ningรบn color busca destacar y todo se muestra equilibrado para no incomodarโ€ (https://www.alonso-businesscoaching.es/blog/2022/10/02/amor-y-enamoramiento-en-la-nueva-temporada-de-les-arts/).

Como el equipo se repite en esta โ€œTrilogรญa Tudorโ€, las voces principales que el aรฑo pasado no llegaron a funcionar, este han estado a un nivel magistral, sobresaliendo una Eleonora Buratto (Maria Stuarda) que no ha desmerecido la comparaciรณn con las sopranos que mejor han logrado cantar este papel principal. En el otro extremo a la sutileza canora de una Caballรฉ, su poderoso registro dramรกtico compone un personaje de bravura que aporta a la obra mucha personalidad. La valenciana Silvia Tro Santafรฉ (Elisabetta) no es la vacilante mezzo del aรฑo pasado, deslumbrante ayer en su protagonismo inicial (aunque parece que llegรณ cansada al final), ha manejado su partitura con absoluta seguridad. Ismael Jordi (Leicester), cuya voz no es especialmente bella (una rarรญsima cualidad con la que nacieron solo unos pocos en la historia musical), logra con excelente tรฉcnica dotar a su personaje de la suficiente credibilidad como para que resulte muy atractivo en su papel de conde atrapado entre dos reinas que le quieren enamorar. El bajo alicantino Manuel Fuentes (Giorgio Talbot) demostrรณ la razรณn de tantos premios obtenidos, merecimientos a su magnรญfica voz grave, que en Espaรฑa no es nada habitual.

Si los solistas tuvieron el viento a favor, el Coro de la Generalitat Valenciana apabullรณ, llegando en la โ€œPlegariaโ€ (“Deh! Tu di un’ umile preghiera il suono”) a deslumbrar, con una potencia empastada envidia de esas histรณricas formaciones rusas de corte militar.

La Orquesta de la Comunidad Valenciana, a la que por lo antes mencionado escuchamos en su justa proporcionalidad, fue liderada por Maurizio Benini como solo un director italiano sabe llevar, plena de delicadeza y musicalidad.

Mediada la funciรณn y a pocas butacas de mi localidad, pudimos escuchar un… ยกMari Carmen!, repetido varias veces con esa angustia que suele presagiar lo peor, aunque por fortuna todo quedรณ en un desmayo que detuvo por unos segundos la representaciรณn, sin que el sucedido llegara a mรกs.

Finalizo significando lo que soy consciente serรก muy impopular: pese a que la representaciรณn nos regalรณ momentos de sublime emocionalidad, Valencia solo aplaudiรณ lo que finalizaba en โ€œchim-pamโ€, estadio adolescente de un pรบblico (que no llenรณ el estreno, una vez mรกs) tan animoso como pendiente de madurar.

No hay palabras para mรกs. De asistencia obligatoria para quienes buscan la belleza y no la suelen encontrar… 


Para los fans de ese prolรญfico trรญo que formaron el matrimonio Bonynge/Sutherland con Pavarotti, su โ€œMaria Stuardaโ€ de 1974 para DECCA, con la Orquesta y Coro del Teatro Comunale de Bolonia, es una excelente opciรณn que destaca sobre todo en lo vocal.

“Macbeth” en Les Arts: buen principio y mal final

ยฟQuรฉ hace a un artista inmortal? Ante todo, la excelencia de su obra… pero hay mรกs. Y ese mรกs son sus circunstancias, de tal manera que en el Olimpo de las artes son todos los que estรกn pero no todos los que son, estรกn. ยฟQuiรฉn serรญa en la actualidad William Shakespeare de haber nacido en Portugal? Pero naciรณ en Inglaterra, una potencia mundial y escribiรณ en inglรฉs, el idioma universal. Ademรกs, sus obras (que, seamos sinceros, pocos leen en la actualidad) siguen en lo mรกs alto de la popularidad porque, al margen de las versiones teatrales, se ven beneficiadas por la aportaciรณn de otros artistas cuyas adaptaciones cinematogrรกficas o musicales las vienen a realzar. En fin que, al igual que ocurre con el dinero, la fama llama a la fama en una retroalimentaciรณn que nunca parece tener final.

ยฟPor quรฉ son tan estimadas las obras de Shakespeare como fuente de inspiraciรณn si tratan de los mismos temas que las de los demรกs? Pues, al margen de su indiscutible calidad, claramente por aprovechar una notoriedad que posiciona a la nueva versiรณn en el interรฉs general y asรญ es muy posible que estos dรญas acudan a Les Arts espectadores no aficionados a la ร“pera pero llamados por un tรญtulo universal. Y para probar que esto lo digo sin maldad, debo confesar que mi prรณxima novela versarรก sobre los personajes que aparecen en las pelรญculas mรกs famosas de un director de cine muy popular del siglo pasado, creador de una filmografรญa inmortal.

Basadas en โ€œMacbethโ€ (W. Shakespeare-1606) se han filmado hasta la fecha diecinueve pelรญculas, algunas tan excelentes como la de Welles (1948), la de Kurosawa (1957), la de Polanski (1971), la de Kurzel (2015) o la mรกs reciente de Coen (2021), para satisfacciรณn de un dramaturgo que hace casi quinientos aรฑos esto no se lo podrรญa imaginar. Ni tampoco que en 1847 Verdi llegara a musicar su tragedia, creando una รณpera excepcional. Tanto que, en mi opiniรณn y con todas las reservas ante una comparaciรณn entre obras pertenecientes a disciplinas diferentes, es superior al original. Y es que la mรบsica aventaja a la palabra cuando se trata de manifestar emociones dada su comรบn intangibilidad. Mรบsica y emociones pertenecen a una misma dimensiรณn sensorial de carรกcter inmaterial mientras que las palabras, aun poรฉticas, no se pueden escapar de la concreciรณn a que obliga cualquier idioma diseรฑado para escribir o hablar.

El โ€œMacbethโ€ de Shakespeare al igual que el de Verdi requieren de interpretaciones muy por encima de lo normal, pues sus representaciones deben destilar ante todo aquello que sustancia a esta obra y es la desaforada ambiciรณn de poder solo limitada por los remordimientos y la conciencia personal. Hace poco mรกs de un aรฑo lo pude comprobar al asistir en Madrid a la versiรณn teatral producida por el Centro Dramรกtico Nacional, en cuya crรณnica entonces decรญa: โ€œ…aรฑadir la inusual interpretaciรณn protagonista de Carlos Hipรณlito, en un trรกgico rol que en รฉl no es habitual pero que abordรณ cargada de una densa emociรณn destilada por la sabidurรญa acumulada de sus cuarenta y cinco aรฑos de dedicaciรณn profesionalโ€ฆโ€. En 2015 Les Arts programรณ el โ€œMacbethโ€ de Verdi, con un Plรกcido Domingo cuya incuestionable presencia escรฉnica solventรณ sus limitaciones como barรญtono de verdad. Tres aรฑos antes, en el Teatro Real, pude comprobar como Violeta Urmana otorgaba carta de autenticidad a una terrible Lady Macbeth, instigadora de esta sanguinaria tragedia que no da tregua hasta el final.

Dicen que Verdi era barรญtono y de ahรญ su predilecciรณn por esta cuerda, hasta el punto de hacerla protagonista absoluta de varias obras entre las que destaca โ€œRigolettoโ€ como mรกs popular. No obstante, el compositor parece que tenรญa otra preferencia al manifestarโ€ฆ โ€œHe aquรญ este Macbeth, el cual amo mรกs que a todas mis otras รณperasโ€, una opiniรณn que sobre su indiscutible calidad nos debe guiar. Si bien es cierto que a mayor gravedad menor agilidad, tambiรฉn lo es que el color de una voz baritonal destila poder, nobleza y autoridad como los bajos pero tambiรฉn pasiรณn, heroรญsmo y musicalidad como los tenores, configurรกndose para los hombres como el centro de su arte vocal.

Pues bien, tanto en lo actoral como en lo musical, el Macbeth de Luca Salsi (sustituto de un aรฑorado Carlos รlvarez cuya salud parece que nunca termina de mejorar) y Anna Pirozzi no se correspondiรณ con lo indicado con anterioridad. Salsi por falta de emotividad, quizรกs debida a su justeza vocal. Pirozzi por su intento de lo contrario que, pese a su alta cilindrada de soprano dramรกtica, la llevรณ a descomponerse en los agudos cometiendo el error de chillar. Pese a que Marko Mimica (Banco) y Giovanni Sala (Macduff) cantaron mejor que los dos protagonistas, sin la idoneidad de estos es imposible que esta รณpera nos llegue a emocionar (tal y como suele afirmar Carlos Boyero en muchas de sus descarnadas crรณnicas cinematogrรกficasโ€ฆ โ€œno siento lo que les ocurre a los personajes, lo que me lleva a desconectarโ€). Tanto es asรญ que lo mejor de la velada fue el coro de introducciรณn al cuarto acto… โ€œPatria oppressa!โ€ (de corte similar al “Va Pensiero” pero menos genial), un prodigio de delicadeza por parte del Cor de la Generalitat Valenciana y de la Orquestra de la Comunitat Valenciana, bien dirigida en esta ocasiรณn por Michele Mariotti pese a que me hubiera gustado un mayor vigor en ciertos pasajes de esta partitura que demanda la pasiรณn que ayer eche a faltar.

La escenografรญa apuntaba a un acertado minimalismo de manual que variรณ a mal. Comenzรณ con un espacio desnudo limitado por tres grandes paredes de madera (que me recordaron el escenario del Teatro Monumental de Madrid, sede de la Orquesta Sinfรณnica de RTVE) y la apariciรณn por el techo de motivos redundantes (lรกmparas, trajes, etc.) en disposiciones geomรฉtricas muy al estilo del arte repetitivo que tanto encaja con lo minimal, como tambiรฉn el vestuario elegido de corte actual. Si embargo, conforme avanzรณ la representaciรณn todo se desnaturalizรณ con la inclusiรณn de una decimonรณnica mesa de celebraciรณn, un escenario ambulante a lo โ€œPagliacciโ€ y hacรญa el final, un insustancial campo de refugiados y la apariciรณn de gente disfrazada de dibujos animados, de coristas y de no se que mรกs. Al terminar, el pรบblico quedรณ desorientado, recompensando a los responsables de lo visual (Benedict Andrews y Asley Marin-Davis) con uno de los pocos abucheos que en Valencia se suelen escuchar.

Dejo para el final la anรฉcdota, que si no me equivoco tiene carรกcter de primicia en Les Arts, pues al comienzo del cuarto acto se tuvo que detener la mรบsica porque Luca Salsi no podรญa salir para interpretar su parte al sufrir, entre bastidores, una hemorragia nasal. Lo supimos quienes nos quedamos, dado que algunos se marcharon ante la falta de una explicaciรณn que se demorรณ quince minutos o mรกs, en los que solo se comunicaba que algo pasaba pero sin especificar. Al final Salsi saliรณ a cantar su โ€œPiettร , rispetto, amoreโ€, una de las arias mรกs famosas para barรญtono que hay y que a mรญ no me llegรณ a emocionar pero que el pรบblico recompensรณ con el mayor aplauso del estreno, cuya justificaciรณn entiendo tenรญa mรกs que ver con el pundonor del intรฉrprete que con su calidad, algo que en este caso al respetable no se le puede reprobar.


De las mรบltiples grabaciones de โ€œMacbethโ€, mi preferida es la que en 1976 dirigiรณ Claudio Abbado para Deutsche Grammophon, con el Coro y Orquesta del Teatro alla Scala y Piero Cappucilli, Shirley Verret, Plรกcido Domingo y Nicolai Ghiaurov, un elenco de los que ya no hay.

“ARIODANTE”: una mรบsica celestial… pero de otro tiempo y lugar

El Jaguar E-Type de 1961 fue definido por Enzo Ferrari como… โ€œel automรณvil mรกs bello jamas fabricadoโ€. Hoy es pieza de coleccionista y sus propietarios quizรกs lo conduzcan algรบn domingo por la maรฑana, pero ni se les ocurre usarlo como coche habitual. Cualquiera de los deportivos actuales le superan en prestaciones, comodidad, eficiencia energรฉtica y seguridad. Y es que, lo que en cada momento fue ejemplo de excelencia con el paso del tiempo puede que ya no sea tal.

Las รณperas de Hรคndel se constituyen como el paradigma del mejor barroco tardรญo, pero la posterior evoluciรณn musical (clรกsica y luego romรกntica) vino a desarrollar el concepto de drama lรญrico tanto como la incorporaciรณn de la perspectiva a la pintura, la llegada del sonido al cine o la utilizaciรณn del hormigรณn armado en la arquitectura monumental.

โ€œAriodanteโ€ (G. F. Hรคndel-1735) se estrenรณ en Espaรฑa… ยกen 2006! y aparece por encima del puesto cien en las estadรญsticas de las operas mรกs representadas en la actualidad. Y de igual manera se encuentra ubicado el resto de la producciรณn operรญstica del mismo Hรคndel o de Vivaldi, Monteverdi, Gluck, Purcell, Rameau, Pergolesi, Caldara, Porpora, Scarlatti, Cavalli, etc., etc. ยฟPor quรฉ una mรบsica tan sublime no goza del favor popular…?

La respuesta es… por ser de otro tiempo y lugar. De un tiempo en el que el desarrollo de la รณpera no llegaba a mรกs y sus obras hoy nos suenan a repeticiรณn de un mismo tipo de musicalidad que, aunque celestial, carece de la necesaria progresiรณn dramรกtica que a lo largo de la obra la venga a diferenciar. De un lugar en el que se representaban estas obras, no para ser escuchadas sino para socializar, por lo que se componรญan a tal efecto y eso explica su dificultad a la hora de estar atento mรกs tres horas sentado en una butaca sin tener que pestaรฑear.

Sobre esto รบltimo debo confesar que (โ€œno hay mal que por bien no vengaโ€), durante la reciente limitaciรณn sanitaria de aforo en el Palau de Les Arts de Valencia, pude disfrutar de no tener a nadie a mis costados y asรญ poderme mover un poco sin molestar. Aunque sigo considerรกndolo necesario para el bien general, cada vez me cuesta mรกs interpretar a una estatua de sal durante cada representaciรณn, aรฑorando la libertad y comodidad del sillรณn de mi hogar. Por ello y sacrificando algo la visibilidad, ahora busco alguna de esas pocas localidades exentas que me permiten cierta independencia de movimientos sin llegar a importunar a los demรกs.

En mi opiniรณn y dado que las partituras son las que son, el รฉxito de la รณpera barroca hoy pasa por el acierto en su representaciรณn escรฉnica, como vehรญculo de adecuaciรณn a la actualidad de un concepto musical tan lejano como sus tres siglos de antigรผedad. Pues bien, la propuesta que ayer nos ofreciรณ Benjamin Davis (del original de Richard Jones) no contribuye en nada a facilitarnos ese acercamiento a nuestra realidad como espectadores del siglo XXI y lo que es peor, para entenderla nos la tendrรญa que aclarar a quienes nos negamos a asistir a una representaciรณn sabiendo de antemano lo que el escenรณgrafo quiso relatar. Y es que, cuando la plasmaciรณn escรฉnica de una รณpera no es auto explicativa (de manera racional o emocional) y requiere su traducciรณn, ya ha comenzado a fallar. Si a ello unimos la fealdad, poco podemos salvar. Un รบnico escenario que representa una vivienda campestre, horrenda de solemnidad, acoge muy mal esta mรบsica de Hรคndel que es todo un dechado de elegancia y sensibilidad. Ademรกs, los personajes (vestidos como para una representaciรณn colegial) estaban por estar, deambulando sin mรกs criterio que el de posicionarse bien para cantar, hasta el punto de que muchas de las arias se interpretaron tan estรกticas como en un recital. Solo tuvo un cierto carรกcter artรญstico la sustituciรณn de los ballets de la obra por un juego de marionetas que representaban a los protagonistas, muy bien articuladas por cuatro titiriteros que les daban vida real, aunque su inclusiรณn tambiรฉn me la deberรญan justificar.

El apartado musical a cargo del director italiano Andrea Marcon fue esplรฉndido en lo tรฉcnico, al controlar todos los aspectos de una partitura que nunca se le llegรณ a desmadejar. Sin embargo, hay algo que no pudo evitar y es ese sonido โ€œsinfรณnico/romรกnticoโ€ que caracteriza a cualquier orquesta contemporรกnea acostumbrada al repertorio post Beethoven, que en definitiva es el mรกs habitual. El limpio y compacto sonido que exhibieron las cuerdas de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, aun prescindiendo del vibrato de la mano izquierda, no es el del barroco que en los aรฑos cincuenta rescatรณ Nikolaus Harnoncourt y hoy en dรญa es referente al escuchar ese tipo de mรบsica que no pide espectacularidad. Para conseguirlo hay dos caminos que, simultรกneos, se deben transitar: disminuir el nรบmero de efectivos en el foso y contar con instrumentos de la รฉpoca, esto รบltimo imposible para una orquesta contemporรกnea como la de Les Arts.

Lo mejor del estreno fue la parte vocal. Todos acertados en estilo y con afinados instrumentos jรณvenes en sus gargantas, que rivalizaban con un excesivo sonido orquestal y soportaban bien la principal dificultad de estas obras: los interminables trinos sin respirar. Ademรกs, a la รณpera barroca le van los lamentos y los que protagonizaron por separado Ekaterina Vorontsova (Ariodante) y Jane Archibald (Ginevra) fueron de sobresaliente, sin menospreciar varias de las intervenciones del contratenor Christophe Dumaux (un Polinesso al que el vestuario maltratรณ mรกs con una sotana fuera de lugar), Jacquelyn Stucker (una Dalinda enรฉrgica y temperamental), Luca Tittoto (un Rey de Escocia de voz profunda y que era el รบnico que vestรญa como tal) y David Portillo (un Lucarno al que en ocasiones le costรณ llegar). La casualidad propiciรณ un hecho que, con buen criterio por parte del pรบblico, no afectรณ al gran รฉxito obtenido por Ekaterina Vorontsova, que es miembro destacado del Teatro Bolshoi de Moscรบ, quizรกs la compaรฑรญa rusa de teatro, danza y รณpera mรกs estatal. Ademรกs, me pareciรณ que Les Arts rendรญa homenaje a Ucrania pues el gran voladizo que corona el edificio estaba iluminado de azul, si bien lo del amarillo no lo pude apreciar.

Como anรฉcdota aรฑadirรฉ que no me creo equivocar si aseguro que Anselmo Alonso (el responsable de subtitulaciรณn) estarรก rezando para que pronto vuelva la รณpera barroca a Les Arts, dado que sus constantes “Da capo” reducen el texto no repetido a la mรญnima expresiรณn, algo que mi presbicia tambiรฉn agradece al compositor inglรฉs pero nacido alemรกn.

Hubo aplausos apresurados al final, aunque la media entrada que deslucรญa este estreno confirma lo indicado al comienzo y que se vino a concretar por la fulgurante salida del pรบblico al terminar (a las once de la noche en un dรญa laborable) esta extensa representaciรณn que, aun comenzando a las siete, deberรญa haberse adelantado todavรญa mรกs…


Un โ€œAriodanteโ€ muy recomendable lo firma el flamante director que nos visitรณ en Enero, Marc Minkowski, quien con sus Musiciens du Louvre y Anne Sofie von Otter, Lynne Dawson, Eva Podles, Verรณnica Cangemi, Richard Croft, Denis Sedof y Luc Coadou, grabรณ en 1997 para ARCHIV una nueva versiรณn referencial.

La Butterfly de una Rebeka sensacional

En el repertorio operรญstico tradicional, junto con โ€œCarmenโ€ y โ€œLa Traviataโ€, โ€œMadama Butterflyโ€ (G. Puccini-1904) es una de esas obras cuya protagonista no puede fallar, condicionando el รฉxito o fracaso de la representaciรณn al margen de todo lo demรกs. Ayer, Marina Rebeka, elevรณ a la categorรญa de acontecimiento vocal la pronta repeticiรณn de la producciรณn de 2017 del Palau de Les Arts.

Sobresaliente y no matrรญcula de honor porque a la cantante letona le faltรณ llegar al tope de la emocionalidad que pide Puccini en un personaje con el que hay que llorar. Ademรกs y pese a no ser su responsabilidad, en los pasajes a dรบo con Pinkerton, Rebeka sufriรณ la insuficiencia de un tenor (Marcelo Puente, que a รบltima hora sustituyรณ a Piero Pretti) incapaz de defender un personaje masculino que, entre los protagonistas de Puccini, es de los que tiene menor complicaciรณn vocal. Al margen de los numerosos desajustes entre los dos (que nunca cantaron al unรญsono), solo se escuchรณ la voz de Rebeka, que es sonora y con proyecciรณn por contraposiciรณn a la sorda y plana de un Puente perdido en la lejanรญa sideral y con evidentes dificultades de fiato, que le obligaban a finalizar por la vรญa de urgencia cada pasaje donde el compromiso se hacรญa respetar.

Con un registro central incombustible emitido con pasmosa facilidad, Marina Rebeka, que ha cantado de todo (Handel, Mozart, Rossini, Donizetti, Bellini, Bizet, Verdi o Tchaikovsky), no tendrรญa dificultad en cantar la princesa Turandot y eso no es para casi nadie en el actual panorama internacional.

Notables รngel ร“dena (Sharpless) y Cristina Faus (Suzuki), que cumplieron sin menoscabar unos papeles poco agradecidos pero imprescindibles para que en la obra se produzca el equilibrio dramรกtico y musical.

La Orquesta de la Comunitat Valenciana no llegรณ a brillar por una irregular direcciรณn de Antonio Fogliani al olvidar a los cantantes y no contener a los metales, disparรกndose un sonido que solo Rebeka fue capaz de afrontar. Todo conjunto musical, por excelente que pueda ser, depende de quien le dice como debe tocar.

El Coro de la Generalitat Valenciana protagonizรณ el mejor momento de la velada en el pasaje โ€œA Bocca Chiusaโ€, un primor de delicadeza y sensibilidad admirablemente escenografiado por una etรฉrea bailarina con alas de mariposa que a casi todos nos llegรณ a emocionar. Y es que, cuando una puesta en escena busca complementar la mรบsica en lugar de tratar de epatar al personal con decorados imposibles, vestuarios ridรญculos o transposiciones de tiempo y lugar, estรก cumpliendo el primer mandamiento de cualquier representaciรณn: el Director de Escena es un capitรกn y el Compositor su general.

Y hablando de vestuario, tambiรฉn es importante el del espectador, dado que la experiencia artรญstica de asistencia a una รณpera comienza antes de que se levante el telรณn y la mรบsica comience a sonar. Cuando hace diecisรฉis aรฑos se inaugurรณ el Palau de Les Arts, la novedad en Valencia y un cierto provincianismo local llevรณ a una gran mayorรญa de los espectadores a acudir vestidos como para un โ€œfotocallโ€, excedidos en periofollos y brillos respecto a lo que en los mejores teatros de Europa se solรญa llevar. Incluso la Scala de Milรกn, que exige etiqueta (a este respecto cuento mi desventura allรญ en… https://www.alonso-businesscoaching.es/blog/2009/04/25/el-condicionamiento-mental-y-la-scala/), se hubiera abochornado por aquella demostraciรณn de pretensiรณn berlanguiana fuera de lugar. Pero parece que somos tierra de extremos y lo que antes fue un exceso hoy es un defecto que daรฑa a la vista aun sin querer mirar. Sin ninguna consideraciรณn hacia los demรกs, los espectadores ahora llegan a Les Arts reciรฉn salidos de su cuarto de estar tras dormitar en el sofรก. Y es que en esta mediocre actualidad prima un equivocado sentido de la comodidad que ofrece a muchos salvoconducto de fealdad. ยฟSe puede tener sensibilidad artรญstica para disfrutar de โ€œMadama Butterflyโ€ y acudir ataviado como para una fiesta de pijamas del Primarkโ€ฆ?


Mi versiรณn favorita de “Madama Butterfly” es la que protagonizan Mirella Freni, Josรฉ Carreras, Teresa Berganza y Juan Pons con la Philharmonia Orchestra y los Ambrosian Opera Chorus bajo la direcciรณn de Giuseppe Sinopoli, en 1988 y para Deutsche Grammophon.

“Doรฑa Francisquita”, otro Rรฉquiem en Les Arts

Por el humo se sabe dรณnde estรก el fuego y asรญ mucho me temo que, en la โ€œMadama Butterflyโ€ que el prรณximo mes de Diciembre nos presentarรก Les Arts, podremos escuchar a Pinkerton cantar โ€œNessun Dormaโ€ y โ€œVissi dยดarteโ€ a Cio-Cio San.

Tras la versiรณn deconstruida del โ€œRรฉquiemโ€ (Mozart-1791) que vino a inaugurar la presente temporada, ahora le ha tocado a โ€œDoรฑa Francisquitaโ€ (A. Vives-1923) ser objeto de una desnaturalizaciรณn tal que no la reconocerรญa ni el padre musical que la… concibiรณ, ni por supuesto los libretistas (Federico Romero y Guillermo Fernรกndez-Shaw) en su esfuerzo por escribir una trama coherente, entendible y de calidad.

Una de las caracterรญsticas de la Zarzuela es que incorpora partes habladas que complementan a las cantadas, tal y como ocurre en la Opereta francesa o el Singspiel alemรกn. Canto y declamaciรณn son indisociables en estas obras pues lo que el primero tiene de arte musical, la segunda le da sentido al vertebrar la historia que se nos quiere contar. Eliminar los diรกlogos en estas obras las convierte en una sucesiรณn de nรบmeros musicales carentes de lรญnea argumental.

Pues bien, al director de escena Lluis Pascual se le ha ocurrido eliminar los parlamentos de la versiรณn de โ€œDoรฑa Francisquitaโ€ que ayer presenciamos en Les Arts, cayendo en una contradicciรณn al verse obligado a inventar un personaje (encomendado al no culpable actor Gonzalo de Castro) que los sustituyese por otros suyos, claro estรก, de mucha peor calidad. Hasta tal punto llegรณ la paradoja que, en repetidas ocasiones, el personaje de Doรฑa Francisca (madre de la protagonista) se refiere a que el pรบblico no entenderรก nada si se eliminan los diรกlogos, lo que no deja de ser toda una subliminal confesiรณn de fracaso por parte de Pascual.

A partir de esta nueva violaciรณn de la obra autoral todo lo demรกs queda ensombrecido por esta ilegalidad y por tanto, dolido de nuevo por tener que pagar una entrada para presenciar algo que no se corresponde con el tรญtulo original, no me merece la pena hablar de nada mรกs, excepto que lo mรกs aplaudido fue el impostado cameo de Lucero Tena al tocar el Fandango con sus castaรฑuelas en medio de la representaciรณn (ver aquรญ), tan campante, garbosa, entraรฑable y vestida de particular…


Aunque se trate de una selecciรณn, una recomendable grabaciรณn de 1979 en disco de vinilo de “Doรฑa Francisquita” fue editada por Hispavox, en la que Pablo Sorozรกbal dirigรญa a la Orquesta de Conciertos de Madrid y al Coro Cantores de Madrid junto a Teresa Tournรฉ, Marรญa Reyes Gabriel, Pedro Lavirgen, Julio Catania y Segundo Garcรญa.