La independencia de mis libros frente al negocio editorial

Ser independiente es un deseado logro que hay que pagar. La independencia llama a la soledad y esta no es amiga de ningún tipo de rentabilidad material. Defender las convicciones desde el compromiso audaz con la fidelidad personal es el único testimonio honesto de credibilidad. Por todo esto y algo más no he presentado mis libros a ninguna editorial…

“MARATHON-15%” (115 claves de superación personal)

Marathon-15% no es tan solo el relato de una particular historia de más de medio siglo de superación personal sino también la manifestación real de que, en la vida, no hace falta partir de un gran principio para llegar a un gran final. Muchas son las claves que nos pueden llevar a conseguir nuestros deseos y con ellos acercarnos más a ese concepto tan personal y difícil de explicar que es la felicidad, pero entre todas, las 115 que esta obra nos propone son las que mejor describen lo que en nuestra vida es más habitual y a la vez avalan un singular récord mundial.

“LA DUDA RAZONABLE” (105 claves de liderazgo personal)

“La duda razonable” pretende ser un rendido y debido homenaje a “12 Angry Men” (titulada en España como “12 Hombres sin Piedad”), la magistral película que en 1957 dirigiera Sidney Lumet y protagonizara un Henry Fonda sensacional. Ella ha sido la base de mi Taller “12 Hombres sin Piedad: Las Claves del Liderazgo”, impartido desde el año 2002 en innumerables ediciones que, por sus muchas satisfacciones profesionales generadas, de alguna manera estaba obligado a pagar. Y para ello, que mejor que resucitar aquella historia y darle continuidad. “La duda razonable” es el relato fabulado de lo que aconteció hacia 1980 a los personajes de la película, 23 años después de su final. Aquello que la cámara no pudo filmar.

“DE ENTRE LOS VIVOS”

…es un asombroso relato narrado por John “Scottie” Ferguson, el atribulado detective que en “Vértigo” se enamoró de Madeleine Elster y a la que ahora buscará sin cesar en el Más Allá tras su caída mortal, protagonizando una delirante aventura que le llevará a tratar con otros populares personajes del universo cinematográfico de Alfred Hitchcock, el Director más genial de todos los tiempos, a quien este libro pretende homenajear. El autor que fue capaz de crear tantas obras maestras y de entre ellas la que destaca con autoridad como cima de la historia del séptimo arte, tendrá siempre en quien esto escribe a un apasionado admirador que nunca podrá reintegrar todo cuanto le ha hecho disfrutar.

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)

Brunilda es la valerosa protagonista de una biografía venidera, sucedida a lo largo de la primera mitad del siglo XXI y que ella misma nos relatará. Es la historia de su trágica vida, marcada por una violencia de género que siempre la perseguirá y cuyas consecuencias, para ella y para la sociedad, derivarán en el mayor y más aterrador despropósito mundial. Confundida y desengañada, aunque resuelta a encontrar la verdad con la determinación de quien ya no tiene nada que extraviar, luchará por iluminar la pregunta que todos aparentan saber contestar, pero cuya versión oficial casi nadie se atreve a negar… ¿Tiene género la violencia?

Disponibles en Amazon… https://www.amazon.es/stores/author/B01CO46NFU

Pregun-tiones… 277

¿Por qué… para los periodistas “los medios” solo son los de comunicación y “los mercados” solo son los financieros?

Antonio J. Alonso Sampedro

Simon Rattle: el Director al que Barenboim no pudo ganar [7]

La actuación del británico Sir Simon Rattle al frente de la afamada Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera (OSRB) en el Palau de la Música de Valencia es un acontecimiento de esos que no se debieran dejar escapar. Si además interpretan la monumental Sinfonía número 7 de Anton Bruckner (1884), a ese día y hora, para cualquier amante de la música instrumental, no cabría otra prioridad. Y así ha sido, con un lleno total.

En 2002 Claudio Abbado tuvo que abandonar la dirección de la Orquesta Filarmónica de Berlín por enfermedad. La vacante más codiciada por los Directores del mundo mundial fue asignada a alguien que ya en 1989 (con 34 años) pudo suceder a Karajan en ese pedestal y no lo fue por joven, una condición que el conservadurismo orquestal no suele perdonar. Trece años después surgía otra posibilidad, pero la incuestionable preponderancia de Daniel Barenboim en el panorama internacional parecía no tener rival. Sin embargo, Simon Rattle, el que fuera director de una formación menor (Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham) le consiguió ganar, perdiendo para siempre el argentino su mejor oportunidad.

Con anterioridad a la generalización de la grabación sonora como forma de reproducción musical, las emisoras de radio contaban con orquestas propias cuyo único cometido era interpretar desde sus estudios y en directo las obras de mayor popularidad, algo del todo punto inviable en la actualidad. La OSRB (fundada por el bruckneriano Eugen Jochum en 1949) es, quizás en este ámbito radiofónico, la más prestigiosa que hay en la actualidad y de ello da cuenta la lista de sus afamados directores titulares… Kubelik, Davis, Maazel, Janssons y el Rattle que ayer nos vino a visitar.

La “Sinfonía número 7” de Anton Bruckner es la obra más exitosa de su autor y fue dedicada de manera oficial al omnipresente Luis II de Baviera, aunque su devoción por Wagner le llevó a homenajearle introduciendo (por primera vez en la música sinfónica) las tubas wagnerianas en el estremecedor Adagio (y también en el movimiento final), algo que no pasó inadvertido por el III Reich, cuando al anunciar la muerte de Hitler lo quiso programar. Sigo defendiendo que la MÚSICA (cualquier tipo de música) por su abstracta especificidad no contiene ideología, por más que algunos se la quieran trasladar. Si la música fuera como la escritura… nos dejaría de gustar.

El programa de ayer, además de la citada Séptima de Bruckner, incluía la rapsodia para orquesta “Taras Bulba” (L. Janáček-1918), una obra del siglo XX poco programada, pero escuchable (pese a su ausencia melódica y un vanguardismo rítmico de esos que suele chocar), cuya inclusión por Rattle entiendo se justifica porque incorpora también tubas wagnerianas, una rareza que había que aprovechar.

En la música sinfónica, dos son los aspectos principales a la hora de valorar lo que escuchamos: la interpretación (competencia de la orquesta) y la versión (competencia del director), si bien luego estarían otros determinantes como el gusto que tengamos por la obra y en ese día, nuestra predisposición emocional. En mi opinión, un sobresaliente para la OSRB [9] y un aprobado raspado para Rattle [5] y me voy a explicar:

Con su sonido alemán (denso, metronómico y desapasionado), la OSRB es una máquina de interpretar cualquier partitura con las garantías de calidad que solo otras pocas orquestas consiguen alcanzar. Pudieron con la Séptima, cuya dificultad asusta a más de una formación de talla internacional, pero el resultado fue muy regular por la elección de Rattle (extrañamente grueso y con problemas de movilidad) que nos ofreció una versión sin el alma que la partitura pide y que en ningún momento pude apreciar. Huir de la emotividad para solo registrar las notas en toda su literalidad decepciona a quienes esperamos de un gran director su marca de identidad. Ejemplo de ello fue el Adagio, un canto fúnebre que sonó a todo menos a aflicción y solemnidad. ¿Por qué ayer eligió una versión de esta obra distinta a la que grabó en 2023 con la Orquesta Sinfónica de Londres…? A Rattle siempre se le ha considerado un experto en la música del siglo XX y ayer lo pudimos comprobar.

Hace 16 años, publicaba en este Blog… “Lo importante en la vida para Simon Rattle“, sin ser consciente de su vigencia en la actualidad…