¿Por qué… exigimos más puntualidad a los demás que a nosotros mismos…?

Nos viene bien que sean puntuales los demás, pero serlo nosotros no deja de ser una incomodidad. Acudir a las citas cuando ya están todos nos ahorra esperar y que esperen los otros nos parece de menor gravedad. El interés propio mal administrado nunca tuvo ni tiene rival y lo peor es que tampoco lo tendrá…
Descubre más desde Blog de Antonio J. Alonso Sampedro
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

