¿Por qué… nos cuesta tanto reconocer nuestros errores…?

La vida con preocupaciones tiende a molestar y los errores autorreconocidos son fuente de ansiedad y malestar. Por consiguiente, no asumir los errores propios resulta la artimaña más simple para vivir en una clandestina tranquilidad, eso sí, pagando el coste de arruinar nuestra credibilidad ante los demás. Quien desee vivir en la falacia que supone convertir el error en justificada necesidad que no espere de su vida nada más…
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