¡Fijarse metas concretas y realistas…!

En esta ocasión, voy a hablar de lo atractivo que se torna el futuro cuando se fundamenta en un horizonte de propósitos a alcanzar. La novena receta de Éxito nos habla de ello:

“Fijarse metas concretas y realistas y perseverar en su realización, porque solo aquello que está bien definido es susceptible de generar el esfuerzo necesario para perseguirlo sin interrupción”

Yo estoy convencido de que todos tenemos “Deseos” pero su nivel de formulación es muy diferente en cada persona. Desde los que conciben sus Deseos de forma borrosa como los cuadros de una exposición impresionista (sin detalle), hasta aquellos que son capaces de perfilarlos al máximo, auto-comprometiéndose por escrito (con detalle) a eso que quieren lograr.

Realmente, es en el nivel de concreción alcanzado en la definición de nuestros Deseos personales y profesionales en donde radica la posibilidad de su éxito o la seguridad del fracaso.

Todas aquellos Deseos que nacen y permanecen navegando “impresionistamente” en nuestra mente están condenados a no realizarse, pues lo indefinido y generalista es mucho más difícil de alcanzar que lo concreto y particular. Por eso, escribir nuestros Deseos y convertirlos así en Objetivos o Metas es la mejor forma de perfilarlos y de constatar su factibilidad. Factibilidad que nos asegura un acercamiento del propósito a la realidad y nos aleja de continuas frustraciones por no lograr lo esperado, animándonos ininterrumpidamente a su consecución.

Pero de nada serviría concretar nuestros Deseos y definirlos realísticamente en forma de Metas si no somos capaces de perseverar en su consecución. No me equivocaré mucho al asegurar que la mayoría de Objetivos que nos proponemos en la vida no los alcanzamos por abandonar anticipadamente el camino a recorrer, por no dedicarles todo el esfuerzo que merecen y “tirar la toalla” precipitadamente.

¿Qué posees actualmente en tu vida, que le des gran importancia y te hayan regalado…?.

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Apoyarse más en la reafirmación interna…!

La octava Receta de Éxito vuelve a significar el que, sin olvidar que la vida se desarrolla inevitablemente “en red”, todas nuestras actuaciones se apoyan al final en lo más interno de cada cual:

“Apoyarse más en la reafirmación interna que en la externa, considerando que los ánimos de los demás no llegan necesariamente cuando son más convenientes, por lo que un cierto grado de independencia positivista orienta mejor nuestro camino hacia adelante”

La sociedad que nos ha tocado vivir presenta una paradoja muy curiosa además de tremendamente condicionante para cada uno de nosotros: por una parte es la que mas y mas sofisticados canales de comunicación ha desarrollado (televisión, radio, telefonía, Internet, mensajería rápida, etc.), pero por otra es la que más aislamiento personal provoca.

Vivimos dentro de grandes comunidades pero aislados en nuestras burbujas unipersonales de comodidad y seguridad tecnológicas, reduciendo las comunicaciones directas (las cara a cara, emocionales y altruistas) a su mínima expresión. Nos resbalamos tanto que nunca nos tocamos. El desarrollo lo permite, pues la supervivencia ya no depende como antes del esfuerzo de todos, sino solo del propio.

Todo esto ha propiciado un estado de vida independiente que no censuramos cuando las cosas nos van bien, pero que nos angustia cuando algo se tuerce. En esos momentos es cuando añoramos la ayuda emocional de los demás en forma de apoyo y empuje motivador. Ayuda que no siempre llega cuando la necesitamos y que no podemos permitirnos el lujo de convertirla en imprescindible para seguir adelante.

El secreto entonces se encuentra en la “Auto-Ayuda”, término que hay que desvincular del tan manido y referido a la popular literatura con tapas de color amarillo que tanto abunda en las librerías del centro de las ciudades.

Cuando necesitemos Ayuda, antes de aburrirnos de esperar la ajena, busquemos en nuestro interior y generemos la propia, la que más nos reafirma y que nunca nos abandona…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Enfocar los fracasos como una oportunidad…!

Avanzando más en nuestro recorrido por los aspectos principales que determinan la mejora personal y profesional, en esta ocasión trataremos la séptima Receta de Éxito, cuyo espíritu entronca de muy cerca con el reconocido y eficaz método científico de “prueba y error”:

“Enfocar los fracasos como una oportunidad hacia el futuro, aprendiendo de los errores, ganando experiencia y tolerando los reveses de la vida con espíritu deportivo”

Los fracasos son inevitables en la vida, sobre todo cuando esta nos la planteamos con la motivadora y apasionante ambición del desarrollo y crecimiento personal. El riesgo de la mejora siempre comporta la asunción del error, pues nadie tiene la fórmula infalible del acierto continuado. Huir del error es negar la aventura del conocimiento de aquellas potencialidades que todos guardamos calladamente en nuestro interior. Huir del error es conformarse, conformarse es parar y parar es comenzar a morir.

Allá por los años ´90, cuando los mercados de las nuevas tecnologías electrónicas iniciaban sus pasos, los directivos más valorados eran aquellos que habían trabajado en una empresa que hubiera quebrado. La razón de ello no era otra que la de su experiencia sobre “lo que no había que volver a hacer”, dado que las claves sobre “lo que había que hacer” entonces aún eran desconocidas. En este caso, el error se valoraba más que el acierto ante la incertidumbre de los mecanismos que gobernaban un sector incipiente y en franco desarrollo.

También en el deporte, donde la mejora continua es fundamento de su naturaleza, encontramos muchos ejemplos de aprendizaje sobre los errores, como el del saltador de altura Dick Fosbury que, decepcionado por el estancamiento de sus marcas, se planteó no seguir utilizando las modalidades de salto hasta entonces habituales (rodillo ventral, tijera, etc.). Tras muchos ensayos frustrantes, inventó el Fosbury Flop (saltar de espaldas al listón), fue campeón olímpico en México ´68 y legó una técnica que en la actualidad nos lleva a recordar su nombre cada vez que un atleta se dispone a saltar.

En definitiva todo esto se reduce a que cada uno de nosotros sea capaz de responderse honesta y sinceramente a la siguiente pregunta:

¿Estoy dispuesto a asumir el coste del inmovilismo vital a cambio de acertar siempre en todo aquello que hago?

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Acercarse a la gente positiva…!

La sexta Receta de Éxito probado nos habla de la incorporación de un hábito social al que no solemos dar habitualmente la excepcional importancia que tiene:

“Acercarse a la gente positiva y huir de la negativa, buscando la energía de aquellos que la destilan y preservándose de aquellos que la destruyen”

Si hasta el momento las Recetas anteriores se referían todas a mejoras en nuestras competencias internas, esta trasciende nuestro “yo” para fijarse en los demás.

La comunicación interpersonal es la herramienta de trabajo más importante que todos utilizamos cotidianamente (algunos mejor que otros) y que nos permite avanzar con paso firme hacia la consecución de nuestros Objetivos profesionales y personales.

La comunicación, además nos traslada a situaciones emocionales cuya definición condiciona en gran medida nuestro estado de ánimo hacia lo positivo o lo negativo.

Como no somos impermeables a los demás, su influencia en nosotros puede condicionarnos más allá de nuestra voluntad. Por tanto, el frecuente contacto con personas positivas termina trasladándonos irremediablemente hacia esa orientación y lo mismo ocurre con las negativas.

Hoy en día no tenemos mejor ejemplo de todo esto que lo que ahora está ocurriendo en nuestra economía, para constatar que gran parte de la situación se debe a las expectativas negativas auto-fomentadas y difundidas por algunas personas con espíritu catastrofista (mucho más allá de la realidad objetiva y cabal) que han conseguido contaminar a casi todas las demás.

¡Cuánto mejor estaríamos todos de haber huido en su momento (antes y ahora) de las conversaciones de aquellos que solo buscan el reparto de males sin considerar que los bienes también existen, se buscan y al final casi siempre se consiguen!…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Fomentar las actividades extraprofesionales…!

Llegamos a la quinta Receta de Éxito que nos dirige certeramente hacia el necesario equilibrio de nuestras Áreas de la Vida:

“Fomentar las actividades extraprofesionales, añadiendo mas patas a nuestra silla vital y evitando el riesgo de caída segura por la quiebra de una de ellas”

En mi opinión, la silla es el mueble más útil y antropomórfico de cuantos utilizamos habitualmente. Pero a la silla le salió un duro competidor: el taburete. Si me dan a elegir, prefiero la primera al segundo. Sentirme apoyado por cuatro patas me traslada mucha mayor seguridad a la par que comodidad a mi descanso. Simplificar, en ocasiones está muy bien, aunque en el caso que nos ocupa puede ser peligroso.

En nuestra Vida ocurre lo mismo. Cuantos más apoyos cuente, tanto más estable se tornará. Por tanto, creo es momento de reflexionar responsablemente si el focalizarnos con casi exclusividad al Trabajo y a la Familia (lo que es muy habitual en la sociedad actual) supone una excesiva concentración de riesgos vital y nos ofrece la suficiente base de apoyo como para no caernos al mínimo tropiezo.

La verdad es que conforme vamos cumpliendo años y consolidando nuestra posición vital, también vamos perdiendo actividad social, cultural, mental, educativa, física e incluso espiritual. En definitiva, minimizamos el resto de patas que nos ayudarían a equilibrar nuestro asiento vital ganando en seguridad y comodidad.

Mi consejo es que no transcurra un solo día sin que le hayamos dedicado algún espacio de tiempo (cada cual el que considere posible y necesario) a una actividad propia e intransferible (distinta al Trabajo o la Familia), que constituya la mejor prueba darwiniana de que la diversidad vital es la que más conviene para nuestra evolución y desarrollo hacia el enriquecimiento y fortalecimiento personal y social…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Positivar el dialogo interior…!

Hoy me referiré a la cuarta Receta de Éxito probado que nos puede facilitar el difícil tránsito hacia la mejora del rendimiento profesional y personal. Se trata de…

“Positivar el dialogo interior, huyendo de los pensamientos derrotistas y negativos que, como en una espiral descendente, nos hunden hacia la frustración y el desencanto”

Desde hace varios años vengo comprobando que nuestra vida está protagonizada por una serie de etapas (de muy variada duración e intensidad) cuyos resultados positivos o negativos los solemos atribuir a causas vinculadas a factores externos a nuestro comportamiento (sobre todo en lo que se refiere a las malas rachas).

¿Qué opino yo al respecto? Pues que tanto las temporadas favorables como las desfavorables vienen propiciadas en gran medida por nosotros mismos.

En el mundo comercial esto mismo ocurre con bastante frecuencia. Especialmente cuando un vendedor se enfrenta a una mañana de visitas y comenzando mal la primera, él mismo se va condicionando negativamente hacia las próximas, arruinando toda posibilidad de éxito. Al contrario también sucede, al iniciar las gestiones comerciales de una jornada de trabajo con una venta que genera un espíritu positivo para enfocar con éxito las siguientes.

Por tanto, nuestra actitud interior explica mucho de lo que hacemos y de sus consecuencias, de lo que conseguimos o perdemos.

Esforzarnos internamente por auto-cambiar frustración y desencanto por optimismo y valor nos predispone a un estilo de actuación positiva que, como el sonido de un Gong, expande nuestras posibilidades personales de éxito más allá de lo que habitualmente solemos imaginar…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Sonreir antes de llegar al trabajo…!

La tercera Receta de Éxito probado que hoy recomiendo tiene mucho que ver con la exteriorización del positivismo:

“Sonreír antes de llegar al trabajo, propiciando el optimismo por anticipado y llenando nuestro depósito de la energía más poderosa que podemos encontrar: el buen humor”

Dicen que la cara es el espejo de nuestra alma y algo de cierto debe haber en esta aseveración cuando todos somos capaces de adivinar los estados de ánimo de los demás mirándoles de frente. Sin duda, nuestro semblante anuncia nuestra predisposición hacia el exterior y así es captado siempre por nuestro entorno relacional.

Está probado que una sonrisa predispone a quien la recibe mucho mas favorablemente para cualquier tipo de comunicación entre los dos, hasta el punto que se recomienda al hablar por teléfono el sonreír, pues la entonación de las palabras cambia positivamente y es percibida mas favorablemente por el interlocutor.

Pero también sonreír es un activador del buen humor para quien sonríe. Podemos probar a esbozar una sonrisa aun sin motivo para ello y lo que en un principio pueda ser una mueca forzada, rápidamente se torna en la expresión de un sentimiento auto-generado que inunda nuestro interior de la gasolina suficiente para afrontar los retos profesionales y personales que se nos presentan todos los días.

Y si alguien tiene dudas sobre todo esto, solo debe valorar lo que siente al contemplar el maravilloso espectáculo que nos regala la risa de un niño…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Evitar condicionarse por la climatología…!

La segunda Receta de Éxito probado para capear el temporal en que estamos inmersos es…

“Evitar condicionarse por la climatología, ajena siempre a nuestra voluntad y por tanto, caprichosa y variable (después de la lluvia siempre sale el sol)”

Desde luego, cuando hablo de climatología no solo me estoy refiriendo a la meteorológica sino a todos aquellos factores que, imprevistos y ajenos a nuestro control, no podemos modificar como lo puedan ser por ejemplo un embotellamiento al acudir al trabajo, el mal humor de alguno de nuestros compañeros de trabajo, la derrota de nuestro equipo deportivo favorito, etc.

Una de las habilidades vivenciales más apreciadas por los expertos en equilibrio personal es la de “saber navegar” en este proceloso mar de inconvenientes y obstáculos en el que se ha convertido la lucha diaria por defender nuestra vida cotidiana. El famoso spot publicitario protagonizado por Bruce Lee en donde él mismo recomendaba eso de “…sé como el agua, amigo mío…”, no es más que la constatación televisiva de una gran verdad íntimamente ligada al orden natural: la adaptación al medio.

Al igual que todos aceptamos la conveniencia de vestir un impermeable para evitar mojarnos cuando llueve, también es recomendable la precaución de proveerse del chubasquero emocional que nos preserve de las frecuentes inclemencias “vidatológicas” que, inevitable e imprevisiblemente, nos encontramos todos los días al salir de casa…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Comenzar bien el día…!

Al hilo de lo comentado en mi entrada anterior hoy comienzo una serie de 10 escritos, cada uno de ellos referido a una de las 10 Recetas de Éxito probado que expongo en algunas de mis últimas conferencias y que están recogidas, en sus titulares, en la entrada del 24/02/09 de este Blog (“De la Motivación a la Auto-MOTIVACIÓN…”).

La primera (no necesariamente por orden de importancia) es…

“Comenzar bien el día, tratando de organizar y allanar convenientemente nuestras primeras tareas de la jornada para que no puedan ser fruto de enfados y malhumores que hipotequen el resto de nuestras actividades”

Sin duda, empezar algo bien es el mejor seguro para su conveniente desarrollo y acertada consecución. La unidad temporal de productividad personal más básica, que es el día, sigue esta misma regla. Comprometer el resto de una jornada por un mal principio es un riesgo que debemos evitar. Pero, ¿cómo…?

No hay mejor herramienta para asegurarnos desde su principio una eficiente trayectoria de la jornada laboral que la Planificación. Comenzar cada día sabiendo lo que “debemos” y “podemos“ hacer (hay que conjugar siempre estos dos verbos y no solo el primero, para evitar la frustración de trabajar con sensación de deuda) concreta el horizonte de tareas a realizar, protegiéndolas de injerencias externas y predispone positivamente hacia su ejecución.

La ausencia de Planificación introduce demasiados componentes de imprevisibilidad como para añadirlos a los propios que la vida nos regala cada día sin solicitarlos. ¿O nadie se acuerda de todas esas mañanas que le ha faltado su camisa favorita por no haberla lavado cuando debía y ha acudido al trabajo contrariado y por tanto, de mal humor…?

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¿Quien tiene LA SOLUCIÓN?

El pasado miércoles 10/06/09 fui invitado por el Colegio de Economistas de Valencia para impartir una conferencia que titulé: “Al mal tiempo buena cara: Las 10 Recetas de Éxito probado para capear el temporal”.

Mi intervención comenzaba con la formulación de la pregunta que titula esta entrada de mi Blog y cuya respuesta es obvio nadie tiene dado que “LA SOLUCIÓN” única e integral no existe, aunque si son posibles muchas soluciones contributivas para mejorar la situación de dificultad económica actual instalada ya en mucho más de medio mundo.

El cuerpo central de argumentación de esta conferencia se apoya en mi convicción asumida y demostrada de que el primer paso que toda organización debe dar para mejorar su estado presente y futuro parte de que logre mejorar el rendimiento profesional de las personas que en ella trabajan.

Según dictan los principios de la EFQM (Fundación Europea para la Excelencia en la Gestión Empresarial) que aplico intensivamente en mi actuación profesional, hay cinco AGENTES en toda organización (”Liderazgo”, “Personas”, “Estrategia”, “Recursos” y “Procesos”) que de mejorarse, consiguen se mejoren los RESULTADOS de la empresa o unidad de negocio a la que pertenecen.

Sin duda, de estos cinco Agentes solo hay dos que tienen vida propia y son capaces de solucionar problemas: el Liderazgo y las Personas. Los otros tres dependen claramente de los anteriores que son quienes los definen y desarrollan.

En mi opinión toda empresa es un generador de problemas por definición, tanto en épocas de bonanza como más aún en las de “peoranza”. Y solo las personas son capaces de solucionar problemas a diferencia del resto de factores productivos que siempre actúan como meras correas de transmisión.

Todo camino hacia el éxito de una empresa u organización parte de dar un primer paso que no conviene saltarse y es el de la puesta en valor de sus Personas y sus Líderes, únicos Agentes con posibilidad de encontrar sino LA SOLUCIÓN, al menos si las soluciones que todos andamos buscando para capear el temporal.

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro