Personas con “Obsolescencia Programada”

El concepto de OBSOLESCENCIA PROGRAMADA, no siendo nuevo, ha cobrado plena actualidad desde la reciente emisión por la 2 de Televisión Española del ingenioso y revelador documental dirigido por Cosima Dannoritzer cuyo título lo define como toda una militante declaración de principios: “Comprar, tirar, comprar”.

Uno de los sustentos teóricos de la macroeconomía moderna como disciplina académica de análisis del comportamiento de la sociedad radica en la conocida “Ley de la Oferta y la Demanda” que, a finales del siglo XVIII, ya intuyese Adam Smith en su obra más popular: “La riqueza de las naciones”.

Hoy en día, pretender que el “Precio” es la única variable que ajusta ofertas con demandas es una tremenda ingenuidad pues el devenir de la historia comercial de los países desarrollados nos demuestra cuantos otros factores tienen también su protagonista injerencia en el comportamiento del consumidor, conformando al final una tupida red de estrategias, tácticas, técnicas e intereses que tergiversan la pureza de esta teoría y que los economistas ya no damos abasto a modelizar.

De entre todas ellas la Obsolescencia Programada es una de las más deshonestas pues comporta aquello que siempre es más condenable: el engaño. La fabricación de productos con fecha de caducidad técnicamente predeterminada y previamente ocultada con objeto de favorecer su rotación en ventas nos aboca a una paradoja sin sentido: ¡los productos mejoran paulatinamente en su calidad pero cada vez duran menos! Es decir, el verdadero valor de un producto respecto de su contribución al uso asignado queda limitado por el fabricante al acortar deliberadamente su vida útil por una razón de interés comercial, práctica unilateral que sitúa en franca desventaja al confiado comprador. Esto no parece justo.

Pero la Obsolescencia Programada no es un mal que solo afecta a los productos pues también alcanza a las personas. ¿O no es Obsolescencia Programada la fijación por decreto de la edad de jubilación laboral? Las personas contribuyen al avance de la sociedad con su trabajo a la par que el trabajo también constituye una fuente de enriquecimiento y realización personal para quien lo desarrolla con interés y pleno aprovechamiento. Limitar todo esto hasta una fecha establecida y desde la ley tampoco parece justo.

Yo no sé quien tiene finalmente la culpa pero nuestra sociedad, hace ya varias generaciones, ha interiorizado una práctica que se ha convertido en ese derecho incuestionable y consolidado de vivir sin trabajar a partir de cierta edad. Derecho que, siendo solidariamente aceptable, no es neutral pues ejerce de invisible agente disuasor de toda iniciativa personal hacia la prolongación de su vida laboral y que en ocasiones (como lo son los tiempos de crisis actual y quizás puedan ser los futuros) no es fácilmente asumible en su financiación por las arcas del estado.

Excepto en algunas determinadas ocupaciones, hoy en día el talento prima más que la fuerza física al contar con maquinarias que resuelven muchos de los esfuerzos que antaño debían realizar las personas. Además, el talento no se agota con la edad, antes al contrario normalmente suele incrementarse fruto de la experiencia y los conocimientos adquiridos. No vamos bien si renunciamos a él aparcando con un sueldo de supervivencia a quienes más lo detentan por una razón meramente consuetudinaria.

Hacia todo esto se deberían dirigir comprometidamente las miradas de los agentes sociales que tienen poder de influencia en la opinión pública para plantear un necesario cambio de paradigma social. Cambio que viene motivado por una realidad que parece ser difícilmente inevitable: el cuestionamiento del omnicomprensivo “Estado del Bienestar” como modelo de progreso en el mundo desarrollado.

En plena discusión social sobre el sistema de pensiones del estado español, algunos se quejan de la propuesta gubernamental de ampliación de la edad de jubilación PROGRAMADA hasta los 67 años, ignorando que a esa edad la vida no necesariamente es presa de la OBSOLESCENCIA, pues puede y debe ser mucho más que la perezosa y paseada contemplación diaria del avance en el estado de las obras comenzadas en cada barrio… 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

El viaje más triste…

Algunos de nuestros viajes comienzan cuando los de otros ya han terminado.

La rueda delantera de mi motocicleta serpenteaba por la angosta y descascarillada carretera que subía hacia aquella perdida población de la serranía leridana, en una de esas serenas tardes de Enero en las que la tenue luz del sol calladamente anuncia su despedida hasta el día siguiente. En el horizonte, señalándome la llegada, se recortaban algunas cruces oxidadas que emergían de las tapias de un solitario y luctuoso cementerio, lugar de destino del viaje más triste que nunca haya realizado en mi fiel amiga de dos ruedas. Atrás, más de 350 kilómetros de afligida reflexión sobre la futilidad de la condición humana.

Las despedidas sin la esperanza del reencuentro duelen más y nunca hay palabras que las justifiquen ni las reparen. Nos ha dejado para siempre Dolores, la dulce Dolores, quien hasta el final deseó con toda su fe vivir esa media vida que todavía le quedaba como esposa, madre y profesional y que ha sido truncada por una cruel enfermedad que acampa y se extiende en los cuerpos, minándolos sin aviso previo de su maldad. Pepe, su querido marido, ha sido, es y será mi amigo toda nuestra vida. Nos abrazamos fuertemente en un denso y cómplice silencio, el único que puede decirlo todo en esos momentos de dolor y obligada emoción contenida.

Veinte minutos después, oscurecido el día y enfriado el cielo, emprendía la vuelta con la sensación de que lo ocurrido forma parte de la vida, aunque la protagonista fuera la muerte. Varias horas por delante de negra y larga carretera que hice absorto en mis pensamientos, de un tirón y sin reparar en la necesidad de un descanso que mi cuerpo no solicitó por respeto a lo acontecido.

Si la muerte es lo opuesto a la vida y la muerte es negación, la vida solo puede y debe ser afirmación. La vida se opone a la muerte como lo positivo a lo negativo, como lo blanco a lo negro. Por esto mismo la vida, si no es vivida intensamente desde el compromiso personal de la búsqueda de todas sus posibilidades, se convierte en la anticipación de una muerte asumida por decisión propia: sin lugar a dudas, la peor elección que uno pueda tomar.

Escuchando, mientras esto escribo, la inmortal misa de Réquiem de Mozart me pregunto cuánto de bello me queda aun descubrir en las cosas y en las personas que me rodean y cuánto debo hacer sin ninguna tardanza por encontrarlo, no resignándome a aceptar con pasiva indolencia lo mucho o poco que el destino desee ofrecerme, pues entonces quizás pueda llegarme ya tarde y yo mismo sea el difunto protagonista del viaje más triste de aquellos que algún día me quisieron…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¿Imitar o Innovar?: La Im-novación

innovacion

El pasado 22 de Diciembre nuevamente se conjuraron millones ilusiones en busca de “La Suerte” transfigurada de pura casualidad. El 23, como siempre ocurre, despertamos con el triunfo de la estadística y amanecieron millonarios no más que los muy pocos que establece el reglamento de premios de Loterías y Apuestas del Estado.

El que a uno le toque el premio gordo de la Lotería de Navidad es un hecho tan improbable como que se le pueda ocurrir inventar Ikea, Harry Potter o Facebook. Los golpes de fortuna o las ideas felices son tan raros que, hacer descansar nuestros éxitos en la búsqueda desesperada de lo insólito, genial o estrictamente novedoso parece poco práctico.

La historia del desarrollo humano está plagado de ejemplos que demuestran que la evolución se ha construido normalmente a partir de una paulatina corriente de discretas aportaciones que mejoraban lo existente en lugar de mágicas, sorpresivas y transgresoras originalidades. En este sentido, podríamos decir que el desarrollo (tanto personal como profesional o empresarial) se ampara en un secuencializado proceso de imitación mejorada de lo existente a nuestro alrededor, siendo la clave de la velocidad de avance la adecuada elección de los modelos de referencia.

Conformamos la idiosincrasia que nos define a cada uno como persona partiendo de los ejemplos que más cerca tenemos (padres, otros familiares, amigos, profesores, etc.), de los que copiamos los comportamientos que consideramos apropiados y mejores para caminar por la vida. Profesionalmente también ocurre lo mismo, siendo la forma más habitual de aprender a trabajar la adopción de las buenas prácticas identificadas en nuestros jefes y compañeros de trabajo (sobre todo durante los comienzos de nuestra carrera laboral). Es decir, imitamos aquello que valoramos positivamente porque nos ahorra esfuerzo y nos facilita nuestro progreso.

Pues bien, las últimas corrientes de pensamiento económico también apuestan por la consecución del éxito empresarial a partir de la imitación evolucionativa de modelos ya exitosos y existentes, en lugar de las estrategias basadas en la onerosa y muchas veces suicida búsqueda de aquello desconocidamente nuevo que todavía no se ha inventado y cuyo éxito siempre será una incógnita. Esto mismo es lo que defiende Oded Shenkar en su último libro “Copycats”, donde propone referirse a la “Im-novación” como la Imitación con un cierto grado de Innovación.

Tras varios y fiables estudios sobre muestras significativas de empresas de todo tipo se ha llegado a concluir que las compañías que mejores resultados obtienen son las que siguen la estrategia del aprovechamiento de las buenas prácticas de las demás, eso sí, mejorándolas sensiblemente de algún modo más efectivo. Países como Japón, Corea o Taiwan en su momento llegaron a hacer bandera de esta filosofía y con muy buenos resultados. Hoy ya no son menospreciados por “copiones” y sus productos se valoran como los que más.

Estrenamos año cargado nuevamente de pronósticos teñidos de penurias y dificultad que aconsejan un cambio de actuación personal, profesional o empresarial para el cambio de los resultados. Cambio que, en la mayoría de los casos, no necesariamente debiera suponer una angustiosa incógnita: solo hay que observar acertadamente a nuestro alrededor e “Im-novar”…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

11… consejos para el 2011

  

     1        … OBJETIVO DESTACADO y principal cada día para focalizar tu interés en conseguir, al menos, eso que te has propuesto y consideras valioso para ti o los demás (si fallas poco, habrás conseguido terminar el año con casi 365 pequeños éxitos y te sorprenderás).

     2        … luminosas SONRISAS DIARIAS regaladas y sin importar a quien que, además de presentarte mejor ante los demás, contribuirán en todo momento a que tu carácter se pueda positivar.

     3        … días a la semana o más de restaurador EJERCICIO FÍSICO cardio-saludable, eligiendo la modalidad que mejor se ajuste a tus gustos y posibilidades, el lugar que menos inconvenientes te presente y los momentos más compatibles con tus obligaciones cotidianas, a fin de no abandonar.

     4       … reflexivas revisiones trimestrales de tus METAS ANUALES para comprobar su desarrollo y administrar, de ser necesario, las medidas correctoras que sean precisas para conseguir eso que te has propuesto y llena de motivador e ilusionante contenido tu próximo e irremplazable año por estrenar.

     5        … minutos diarios para PLANIFICAR LAS TAREAS principales del día siguiente, con objeto de priorizarlas y defenderlas de todas esas otras secundarias que siempre intentan colarse en tu tiempo, robándolo y desperdiciándolo hasta llegarte a frustrar.

     6        … afectuosas LLAMADAS TELEFÓNICAS cada mes a tus familiares y amigos para que “la falta de tiempo” no sea nunca más la justificación que te lleve a perder el contacto personal con aquellos a quienes no quieres dejar de apreciar.

     7        … días por semana ofreciendo BUEN HUMOR, a tu estilo pero respetando siempre la idiosincrasia de los demás.

     8       … es la hora que no conviene rebasar para FINALIZAR EL TRABAJO cada día, considerando que no por extender más el horario laboral serás más eficaz y que además, tú mismo o alguien seguro te lo agradecerá.

     9        … veces al día ESCUCHA EMPÁTICAMENTE a los demás, cediéndoles tu tiempo para que expresen serenamente sus ideas y comprendiendo estas en función de su situación personal.

  10        … minutos diarios al menos de LECTURA PLACENTERA en el soporte que prefieras, alejada de lo estrictamente profesional o lo meramente informativo, buscando el conocimiento sensorial y racional.

  11       … “GRACIAS” y “POR FAVOR” dichas antes de ponerse el sol, para no olvidar que de la buena educación  nace todo lo demás.

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

A quienes… corresponda

·        A quienes… leen este Blog cada semana, mi agradecimiento de todo corazón.

·        A quienes… comparten conmigo sus reflexiones, mi estrecha complicidad en una misma opinión.

·        A quienes… discrepan de ellas, mi sincero respeto y mi consideración.

·        A quienes… he contribuido para iniciar la búsqueda del camino de la superación, mis ánimos más encendidos para emprender el esfuerzo con tesón.

·        A quienes… creen que ya han triunfado, mi consejo de relativización.

·        A quienes… les faltan motivaciones para continuar, mi sugerencia de acometer la vida con objetivos y planificación.

·        A quienes… solo ven sombras en un horizonte incierto, mi propuesta de no retrasar su actuación.

·        A quienes… todavía no se han reconciliado con su persona y su situación, mi consideración de que no es lo mismo aceptación que resignación.

·        A quienes… la risa les visita poco, mi chiste más guasón.

·        A quienes… la emoción es solo un recuerdo, mis deseos de recuperación.

·        A quienes… los niños les hacen niños, mi confesión de ser uno de ellos aunque sea casi cincuentón.

·        A quienes… gozan del amor, mi convencimiento de que no hay mejor medicación.

·        A quienes… siempre ven la vida desde la estación, mi sugerencia de que corran para coger el último vagón.

·        A quienes… viven la vida conscientes de que casi nunca es posible todo lo mejor, mi arrepentimiento como perfeccionista de salón.

·        A quienes… todavía les quedan enemigos conocidos, mi proposición de perdón.

·        A quienes… ya no quieren esperar más para tomar las decisiones que faltan en su vida, mi respaldo a su valentía y a su reacción.

·        A quienes… piensan que todo esto solo vale el uno de enero, mi regalo de un calendario que no distingue de fechas para vivir con compromiso y decisión.

·        A quienes… todavía creen en un mundo mejor, mi llamada a unirnos para contribuir a su salvación.

·        A quienes… aun todo esto les parece poco, mi ausencia de una mejor solución…

 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

Marta Domínguez y el Estado de Alarma

Marta Dominguez

El profundo cambio de valores socio-culturales que el recién finalizado siglo XX ha provocado en la humanidad viene caracterizado por la instauración de algunos estilos de actuación personal que ya se han convertido en “obligatorias doctrinas de comportamiento”. Una de las más evidentes en las sociedades desarrolladas es la aceptación universal de la religión del “Ganar”.

En un mundo en el que todavía queda un largo trecho hasta solucionar el sempiterno problema de la escasez (no hay de todo para todos), la cultura del Ganar se ha impuesto cuasidefinitivamente como la solución más competitiva para “obtener algo más” frente a los demás, lo cual viene a determinar desgraciadamente el principal de los frenos a la solidaridad interpersonal.

Si en determinados ámbitos el Ganar responde a la misma esencia de lo que se hace (como lo es en el Deporte de Competición), en otros (como en el Laboral) el Ganar o “Ganar Más” podría ser cuestionado como ejemplo de egoísta y censurable comportamiento, sobre todo cuando lo que se pretende ganar más ya parte de niveles muy superiores a lo normal.

Marta Domínguez siempre nos ha demostrado su obstinado empecinamiento por Ganar y ese indomable espíritu competitivo la ha posicionado como elogiado ejemplo en el que nos debíamos mirar todos (ejemplo ahora desdibujado por la sospecha de juego sucio). Los controladores del espacio aéreo civil español también nos han demostrado que quieren Ganar Más (o lo mismo trabajando menos) y su última reivindicación pública, mal gestionada en una huelga torpe, dañina e improcedente, ha sido pública y privadamente condenada por todos.

En mi opinión y aun a riesgo de ser tildado de extravagancia mental considero que, si fuera probada algún tipo de conducta delictiva en nuestra atleta multicampeona (como la de tantos otros conocidos deportistas cuestionados por lo mismo), esto constituiría mayor motivo para decretar un Estado de Alarma nacional que lo protagonizado por un grupo de desconocidos y adinerados profesionales, pretendidamente exclusivos y radicalmente corporativistas.

Sin duda alguna, el daño a los grandes valores seculares de honestidad, dignidad e integridad personal que son infringidos cada vez que una figura del deporte internacional es descubierta en situaciones irregulares y tramposas es mucho mayor que cualquier reivindicación laboral por muy insostenible que parezca y por más incomodas que sean las consecuencias de sus actos de presión, actos que inevitablemente se diluyen en el tiempo a diferencia de los otros, imborrables por siempre en nuestro pensamiento y lo que todavía es peor, susceptibles de peligrosa imitación por las jóvenes generaciones.

Lo que a mí verdaderamente me instala en un desasosegante “Estado de Alarma” personal es sentir que, en nuestra desvalorizada sociedad actual, paulatinamente los fines van justificando más a los medios en una vorágine erosionadora de esos principios humanos que tantos siglos han costado conformar, que nos definen como especie singular y que solo por Ganar o quizás Ganar Más, algunos nos están queriendo dolorosamente arrebatar… 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¿Solo somos lo que Sentimos?

No somos lo que decimos, no somos lo que comemos, no somos lo que vestimos, no somos la casa donde vivimos, no somos los padres ni somos los hijos, no somos lo que soñamos, no somos lo que estudiamos, no somos lo que fuimos, no somos el coche que conducimos, no somos donde trabajamos, no somos esa música que escuchamos, no somos a donde viajamos, no somos de nuestros amigos, no somos lo que seremos, no somos triunfadores ni perdedores, no somos de nuestro club deportivo, no somos espíritus de ningún paraíso, no somos aventureros, no somos compañeros de nuestros compañeros, no somos lo que damos, no somos lo que pedimos, no somos lo que leemos, no somos lo que vemos, no somos lo que olvidamos, no somos nuestros recuerdos, no somos lo que compramos ni lo que vendemos, no somos lo que esperamos, no somos lo que condenamos, no somos lo que defendemos, no somos lo que envidiamos, no somos lo que nos creemos ni en lo que creemos, no somos lo que nos merecemos, no somos lo que ambicionamos, no somos lo que dormimos, no somos lo que amamos, no somos lo que lloramos, no somos ni lo que vivimos…

Todo esto y mucho más, para nosotros, nunca es ni será nada si no somos capaces de sentirlo. Para Ser es necesario Sentir y todo aquello no sentido nunca será como tal reconocido, por lo que… ¡Somos lo que Sentimos! pero también… ¡Somos lo que Pensamos!, porque Sentir sin Pensar lleva a vivir sin el criterio ni la voluntad de lo querido… 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡El mejor Líder-Coach es Henry Fonda!

En los últimos tiempos la figura del “Líder-Coach” viene siendo aceptada en los países más desarrollados como paradigma de la mejor versión en la eficiencia de la gestión directiva, al combinar las tradicionales competencias del “Management” con la necesaria “Inteligencia Emocional” inherente a la práctica del Coaching.

Pero, ¿qué configura la personalidad de un Líder-Coach?, ¿cómo actúa ante situaciones concretas?, ¿cuáles son los resultados que consigue? Podremos describirlo con palabras y solo estaremos repitiendo el discurso formativo tradicional tendente a relacionar repetitivamente todas esas “Habilidades Directivas” que lo definen pero no aportando nada nuevo a lo ya sabido. Por ello, otra forma mucho más efectiva de abordar la figura del Líder-Coach podría partir de mostrar su ejemplar idiosincrasia con imágenes referidas a un caso que se acerque a la realidad, logrando un efecto de impresión mental mucho más explicativo y perdurable en quienes aspiran a mejorar su rendimiento profesional, sea cual sea su nivel de responsabilidad laboral.

La capacitación de los profesionales hacia esta exitosa orientación directiva es ya una realidad en la oferta de las principales Escuelas de Negocios españolas, que han incorporado en sus propuestas formativas cursos, seminarios y talleres de aplicación del Business Coaching a la realidad empresarial y profesional actual.

Desde el año 2000 vengo colaborando como profesor en diversas de estas Escuelas de Negocios (y en alguna Universidad Pública) en donde utilizo con gran éxito la herramienta docente que más las representa: el “Método del Caso”. En concreto, desarrollo mí propuesta formativa para la mejora de las competencias profesionales de mis alumnos inspirándome en la figura del Líder-Coach y escogiendo el mejor Caso que para ello pueda encontrarse: la película dirigida por Sidney Lumet en 1.957 y protagonizada por Henry Fonda, “12 Hombres sin Piedad”.

La estructura de trabajo de mi Taller “12 Hombres sin Piedad: Las Claves del Liderazgo” es muy sencilla y se basa en la visualización secuencializada de la película (315 cortes) para la identificación, por parte de los asistentes, de esas cualidades positivas y negativas (más de 100 son detectadas) que evidencian los personajes y que les llevan a contribuir o no a la resolución de la difícil tarea que tienen encomendada (?). Con ello, busco activar las mentes de los alumnos y fijar en ellos modelos de comportamientos a partir del poder de la imagen en lugar del de la palabra, autocomparándose con lo visualizado y generando un Plan de Acción personal para progresar en sus áreas de mejora.

Pues bien, más de cincuenta años después del estreno de la película, puedo asegurar que lo que personal y profesionalmente caracteriza y encumbra a Davis, el personaje que interpreta Henry Fonda en “12 Hombres sin Piedad”, sigue siendo modelo excelso de comportamiento para todos nosotros y para demostrarlo bien valen las siguientes 10 secuencias (con enlaces a los vídeos), de las innumerables que la película nos regala, detrás de las cuales se evidencian algunas de las principales competencias profesionales que todos debiéramos mejorar…

  1-     Dialogar

  2-     Dudar razonablemente

  3-     Ser empático

  4-     Escuchar activamente

  5-     Usar la templanza

  6-     Manejar la información adecuadamente

  7-     Asumir los errores

  8-     Mostrar interés personal por los miembros del equipo

  9-     No guardar rencor

10-     Gestionar el éxito

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

El Planeta de los… Paticortos

Por todos es conocido que las modas vienen y van, normalmente alentadas por astutos intereses comerciales que no dudan en apostar estratégicamente por lo incesantemente nuevo para así generar incesantemente nuevas ansias de comprar.

En lo que respecta a nuestra indumentaria, esto ocurre también, amparando los cambios que se nos proponen a partir de novedosas tendencias, rompedores estilos y rabiosa modernidad, en una suerte de carrera atropellada sin fin que a todos nos obliga a permanecer constantemente en guardia continua para ajustar coherentemente nuestra imagen a la contemporaneidad.

No dudo que las modas en el vestir parten de un cierto paradigma de honestidad que, aunque comercialmente interesada, tiene un buen fondo de verdad: pretenden favorecer, mejorando (de alguna u otra forma) la imagen de aquellos que las siguen. Para ello y pese a tantos cambios propuestos en la historia de la Humanidad, las modas nunca han traicionado las leyes más básicas de la estética universal. Aquellas que definen las proporcionalidades del cuerpo humano, que han sido invariantes desde la antigüedad y fueron inmortalizadas en el Renacimiento por El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, generando con posterioridad las bases de algunas de las más bellas obras maestras de la Pintura o la Escultura con las que hoy nos podemos deleitar.

¿Nunca han traicionado…? Pues no. Este respeto a toda una histórica unanimidad estética, por primera vez, se ha perdido con el comienzo del siglo XXI. Siglo en el que decidida y descaradamente se nos ha invitado al mayor despropósito hasta la fecha imaginado: que acortemos dramáticamente, aunque solo de forma visual, la longitud de nuestras extremidades inferiores en un imposible acercamiento involucionista a nuestros ancestros los primates, tal y como aparecía en aquella famosa película protagonizada por Charlton Heston y que luego continuaron más.

Efectivamente, uno de los rasgos comúnmente aceptados de belleza (en humanos y también en animales) es la longitud de sus extremidades, considerándose que aquellas especies que las disfrutan largas (caballos, gacelas, felinos, etc.) componen de sí mismos una imagen mucho más armoniosa que quienes deben conformarse con permanecer siempre más cerca del suelo que les sirve para caminar (reptiles, cerdos, patos, etc.). Hasta ahora y en todo momento se había profesado una evidente admiración hacia aquellas personas a las que la naturaleza les había regalado unas piernas largas, pero en la actualidad esto ha cambiado radicalmente y todos parece ansiamos tenerlas cortas, misión bien fácil con solo ajustarnos uno de tantos pantalones de talle y tiro ultra-bajos que inundan los escaparates de los comercios de nuestras ciudades. Si Mario Moreno Cantinflas levantase la cabeza no daría crédito a una moda que, cuando él (sin saberlo) la creó, le sirvió para triunfar como ilustre cómico del atrabiliarismo indumentario y la voz singular.

Por una razón de exhibicionismo hormonal, es evidente que los primeros en adoptar las nuevas modas son los más jóvenes y que tras ellos, atraídos por imitar la ansiada imagen fresca de la juventud, vienen los grupos sociales de más edad. Esto lo sabe bien la industria de la moda, de ahí que el blanco de todas sus propuestas se dirija a la adolescencia, pues ya se encargará gratuitamente esta de influir poderosamente en sus hermanos mayores o incluso en sus padres, todos deseosos de aparentar .

Pues bien, ¿qué justifica el que por primera vez la moda haya traspasado la inviolada frontera estética de la proporcionalidad? Solo puede haber una explicación a ello: la extrema generalización social de la influenciabilidad como rasgo distintivo de unos tiempos que no fomentan la personalidad. Nunca como ahora las personas han estado sometidas a tantos estímulos externos que, pudiendo ser fuente de conocimiento, solo ejercen de peligrosos manipuladores de mentes al faltar generalmente su contrapeso necesario: el desarrollo personal del Criterio Propio como único recurso válido para ejercer la independencia individual.

En el río de la vida, dejarse llevar por la corriente general siempre será más cómodo y descansado, aunque ello nos pueda condenar a ser súbditos del desnaturalizado y cómico Planeta de los… Paticortos, algo de lo que el futuro se reirá sin parar…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¿Cuántos años “tienes”…?

Esta pregunta es quizás una de las más comprometidas de cuantas cotidianamente suelen formularse, pues quien responde cree (erróneamente) que debe informar sobre los años transcurridos desde el de su nacimiento (su edad) y eso parece se ha convertido en el mayor secreto a guardar en un mundo gobernado por la tiránica imposición de aparentar una eterna imagen de mocedad.

Pero ser joven, para todos los que ya lo hemos sido, sabemos lo que representa: mucho ruido y pocas nueces, al no haber correspondencia equitativa alguna entre la riqueza exterior (el cuerpo) con la interior (la mente), de manera general. Correspondencia que el sabio transcurso del tiempo, en una suerte de ying/yang-escos vasos comunicantes, se encargará siempre de equilibrar.

La cuestión de la edad cronológica debería ser secundaria, pues los años vividos no pueden volverse a vivir y por lo tanto son imposibles ya de aprovechar. El único y gran patrimonio que pueda atesorar cada cual es el tiempo que le resta por gastar. Los años que tenemos no son los vividos, sino los esperados, pues si algo se tiene es para usarlo y no para deberlo guardar. Esta es, sin duda, la verdadera paradoja del tiempo en cualquier momento de la humanidad.

De este modo, ¿cuántos años tienes…?, resulta ser una difícil pregunta a responder porque nadie conoce cuánto tiempo le queda por vivir y parece ser que la mayoría ni siquiera quisieran saberlo, postura pueril donde las haya, pues la posibilidad de concretar con cuanto contamos siempre nos permitiría mejor poderlo administrar.

Además, hay otro factor que es tan o más determinante que la perspectiva de vida futura y no atiende tanto a la cantidad cuanto a la calidad. Se trata de cómo vivir los años que nos puedan quedar. Los veinteañeros parecen ser unos privilegiados por contar con un largo horizonte vital, privilegio solo potencial porque de cómo lo vivan dependerá el cómo lo lleguen a aprovechar. Quien ya ha cumplido la sesentena no debiera creerse con menor valor que el joven, si en su voluntad está el maximizar el aprovechamiento del tiempo que todavía tiene en lugar de sestear

A un año de cumplir los cincuenta confieso no saber cuántos años tengo (por vivir), pero si puedo asegurar que los quiero disfrutar sin mirar atrás y con la ilusión de contar con una oportunidad para mejorar cada día un poco más… 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro