Si con el Romanticismo se llega a la culminaciรณn formal de la mรบsica reglada, el Impresionismo posterior traerรก una sensata bรบsqueda de libertad que mรกs tarde se convertirรก, con Schรถnberg y compaรฑรญa, en disparatado libertinaje musical. Cuando escuchamos una obra romรกntica no resulta difรญcil percibir su expresividad emocional al contar con la seguridad tonal, eso que hasta los bebรฉs entienden, pues sigue una impronta del todo natural. Por otra parte, al escuchar una obra impresionista, cuyo discurso musical es mรกs circular que lineal, cambiaremos la emociรณn por la evocaciรณn y la concreciรณn por la disonante atmรณsfera sensorial. Mientras que los compositores romรกnticos disparan balas al centro de nuestro corazรณn, los impresionistas lanzan redes que nos envuelven en esferas psicodรฉlicas, pero sin llegarnos nunca a enervar. Es el arrobamiento visceral frente a la laxitud temperamental, dos maneras distantes de expresar belleza, lo รบnico que en el arte cuenta al crear.
El concierto, ayer, en el Palau de la Mรบsica de Valencia de la Orquesta Filarmรณnica de Radio Francia (la Orquesta Nacional de Francia, curiosamente, tambiรฉn depende de Radio Francia) nos ha permitido comparar ambos estilos musicales a partir de tres inmejorables representantes de cada uno de ellos: por una parte, el โConcierto para piano y orquesta n.ยบ1โ (1875) de P. I. Chaikovski y por otra, el โPreludio a la siesta de un faunoโ (1894) y โLa Merโ (1905) de C. Debussy, tรญtulos instalados en el mรกs alto altar de las preferencias melรณmanas de aquรญ y allรก.
No creo haya tรญtulo concertante que represente mejor al Romanticismo mรกs pasional que la citada obra de Chaikovski y segรบn mi gusto personal, la mรกs destacada partitura para este instrumento y orquesta de todas cuantas enfrentan al teclado con la masa orquestal (y no olvido el n.ยบ2 de Rachmaninov, el n.ยบ1 de Chopin, el n.ยบ5 de Beethoven o el n.ยบ1 de Brahms). Ninguno como este me llega a emocionar por su apasionada fuerza nobiliaria entreverada con esa aterciopelada melancolรญa que en un romรกntico nunca puede faltar. Mรบsica para enamorarse de la mรบsica, cualesquiera sea la procedencia del oรญdo y su nivel cultural. En la Wikipedia dedicada a esta composiciรณn se puede leer: “Aunque Chaikovski fue contemporรกneo a Bruckner, Mahler o Debussy, se desvinculรณ de los ideales de ellos al considerar que la mรบsica debรญa ser un instrumento de comunicaciรณn de los deseos y las esperanzas humanas, considerando la melodรญa, la forma y el ritmo como los valores fundamentales de una obra”, lo que comparto sin dudar. Quienes, buscando la elitista notoriedad, desdeรฑan a Chaikovski por su conservadurismo decimonรณnico, lo aman en soledad, cargando con la penitencia de una hipocresรญa que no les autoriza a publicar su callada verdad.
De otro lado, con las obras impresionistas me ocurre algo muy singular y es que, tan alejadas de mi marcada idiosincrasia racional, no me suelo dejar llevar, lo peor que les puede pasar a ellas y a mรญ… todavรญa mรกs. Sin embargo, consciente de su incontestable valor musical, sigo realizando esfuerzos por llegar a disfrutar de esa mรกgica originalidad que parece transitar por un laberinto buscando la salida sin quererla encontrar. Desconozco por cuanto tiempo permanecerรฉ en este tantear. Y es que, en la mรบsica como en la vida, es conveniente dudar, pero no eternamente, pues son las opiniones quienes dibujan nuestra personalidad y su ausencia la que nos difumina en la sociedad.
El resultado del las interpretaciones ha sido muy dispar. El concierto de Chaikovski [5], enmaraรฑado y falto de criterio musical, tuvo por responsables a la par tanto a la Orquesta Filarmรณnica de Radio Francia, dirigida por su titular Mikko Franc, como a la solista de piano Beatrice Rana, todos desnortados y sin acertar. El espรญritu embelesador del compositor ruso se ausentรณ de una interpretaciรณn que en la orquesta fue confusiรณn y en la pianista italiana falta de emociรณn, una decepcionante combinaciรณn que por inesperada me sentรณ mal. En cambio, haciendo honor a su nacionalidad, las dos piezas de Debussy [9] fueron un modelo de ajuste estilรญstico y preciosidad, obrรกndose el milagro en unas cuerdas que resucitaron de un mal principio para reinar en un gran final. Como aludo mรกs abajo, con estas populares obras programadas los aplausos estaban garantizados aun antes de comenzar y el bis finlandรฉs que propuso el simpรกtico y autรณctono Franc culminรณ una velada de lo mรกs convencional.
Al margen de lo que sigue y como primera curiosidad, las dos arpas estaban al cargo de hombres (algo que ya hubiera sido excepcional de ser solo una) en un instrumento que, desde Nicanor Zabaleta, no parece conocer mรกs dueรฑo que las manos femeninas y su regazo maternal.
La Orquesta Filarmรณnica de Radio Francia por รบltima vez visitรณ el Palau el 7 el mayo de 2019 (entonces al violรญn Hilary Hahn) y en la crรณnica de aquel concierto (leer completa AQUร) yo escribรญaโฆ โPues bien, de no ser que acontezca algo como lo que tambiรฉn ayer le ocurriรณ al FC Barcelona, todo concierto con obras muy conocidas del gran repertorio siempre estรก llamado a triunfarโ. ยฟCabe mayor azar…? Efectivamente, ayer ha sido 7 de mayo y un mismo dรญa antes, el Barรงa en la Champions ha perdido otra semifinal (encajando 4 goles de manera igual) y de nuevo esta orquesta irregular ha vuelto a triunfar en el Palau. Intrincados caprichos malabaristas de una irracional Providencia a la que en ocasiones le gusta hacernos dudar. Mientras escribo esto, todavรญa no “Habemus Papam” que lo pudiera explicar…
Buena asistencia, aunque no lleno total…












