La Casualidad y la Causalidad

Juana acaba de tener un gran éxito profesional y piensa que se debe a la Causalidad (“Como he hecho bien las cosas, he obtenido el premio a mis esfuerzos. Todo es debido a mis aciertos”).

Enrique se ha enterado que Luisa ha obtenido un gran logro profesional y piensa que es debido a la Casualidad (“Pero, ¿cómo ha podido Luisa conseguir eso si carece de las competencias necesarias? Sin duda, ha tenido mucha suerte”).

Mercedes se enfrenta a uno de los mayores fracasos de su vida profesional y piensa que ha sido debido a la Casualidad (“Yo lo hice bien, pero todo se me puso en contra. Tuve mala suerte”).

Santiago al conocer que Rubén se ha arruinado piensa que ha sido debido a la Causalidad (“Estaba claro, antes o después pasaría. Cuando no se hacen las cosas bien, aparecen los errores y luego…”).

Sin duda, todos los personajes aquí representados tienen algo en común: la indulgencia al analizar el resultado de sus propias acciones frente al rigor en la evaluación de las de los demás.

Esta es una característica que, con diferentes intensidades, se cobija en lo más hondo de todos nosotros y nos lleva a practicar un tipo de parcialidad interesada en lo que es el análisis de la realidad de nuestros actos y de los de los demás. Parcialidad interesada que, una vez más defiendo, no puede ser la mejor compañera para la identificación y generación de propósitos de mejora en nuestra carrera personal y profesional.

¡No hay Casualidad sin Causalidad!.

 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

La Perseverancia y los tambores de Calanda

Calanda

Ayer Viernes Santo salí en moto con mi amigo Carlos hacia tierras aragonesas para presenciar la “Rompida de la hora” de Calanda, una de las manifestaciones más puras y bellas de lo que es la Perseverancia humana.

No puedo ocultar que el espectáculo es de un sobrecogimiento estremecedor, que mueve suelos, cielos y corazones en una fantasía arrebolada de cromatismo percutor donde el puro ritmo, constante y ganador, puede y te puede. Donde ser uno y parte de un todo es lo mismo y la demostración de que Fuenteovejuna, hay más que una.

Tenacidad, empeño, tesón, constancia, firmeza, obstinación, persistencia, insistencia y tantos otros más calificativos son los que definen, en mi opinión, la cualidad más importante para triunfar en la vida. ¡Gana el que resiste!.

La Perseverancia es sin duda una característica mucho más importante que, pongamos por ejemplo, la inteligencia dado que aquella escasea mucho más que esta y en esta vida vale más lo infrecuente que lo abundante. Mi experiencia profesional me indica que hay muchas personas inteligentes pero muy pocas constantes que persiguen sus deseos con denuedo, conscientes de caminar acompañados por el único espíritu que puede llevar al éxito: el de llegar.

En Calanda, durante todo el Viernes Santo, los incesantes encuentros por sus calles entre las cofradías itinerantes devienen en agónicas batallas de ritmos atronadoramente monocordes que deben finalizar con la rendición de uno de los grupos de tamborileros, exhaustos y con las manos sangrantes, pero dispuestos a un nuevo enfrentamiento en la próxima esquina.

Rendición que no es más que la oportunidad de abordar un nuevo combate musical y demostrar, siempre una vez más, una de las señas de identidad más conocidas del pueblo aragonés: su Perseverancia y gran tesón.

 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

El Re-conocimiento de la Deuda

Por todos nosotros está asumido que es imposible pagar una factura si previamente no re-conocemos que la debemos. Este es el principio elemental que mueve cualquier pago, ya sea monetario o personal.

Todo aquello que queremos conseguir en la vida, material o inmaterial, requiere un pago o esfuerzo para alcanzarlo. Nada es gratuito y cualquier formulación vital que busque la casualidad como esperanza de éxito está llamada generalmente a fracasar.

Mi anterior entrada hablaba de las imágenes distorsionadas de la realidad que nos reflejan los “Espejos Mágicos” utilizados a diario y que nos disuaden de re-conocer las deudas que con nosotros mismos tenemos contraídas, ocultando la percepción de la necesidad de una mejora vivencial.

En mi trabajo como Coach, el primer e imprescindible paso que debo abordar con mis clientes es el del re-conocimiento de sus áreas de mejora (las deudas) para luego proponernos buscar el camino de solución (el pago). Sin una asunción comprometida y responsable de “el deber” no hay avance hacia “el poder”.

Esta es la razón por la que mantengo desde hace tiempo que es inútil perder el tiempo asistiendo a todos esos cursos tradicionales de liderazgo, habilidades directivas, inteligencia emocional, etc. La formación secular en estos campos del desarrollo profesional y personal siempre fracasa por lo mismo: traslada “lo que se debe hacer” sin considerar que eso nunca se hará sin la asunción previa por los alumnos de su necesidad personal de hacerlo. En definitiva, sin el re-conocimiento por cada cual de su deuda personal a pagar.

Re-conocer es dos veces conocer lo que nos lleva al saber, sin duda el principio del placer…

 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

El Espejo de la Madre de Blancanieves

Gato-espejo-leon

Instalados en el siglo XXI, parece que ya todo está estudiado y se sabe del comportamiento de un consumidor vacunado ante la saciedad. El Marketing ha llegado a radiografiar todas nuestras motivaciones e identifica, aún antes que nosotros mismos, aquello que vamos a comprar.

No obstante, he descubierto algo que todos adquirimos al menos una vez en nuestra vida y queda oculto para quienes nos quieren analizar. Lo comercializan en unas tiendas que pertenecen a la conocida franquicia llamada La Tienda de la Madre de Blancanieves, cuyo único producto son los Espejitos Mágicos, eso sí, de múltiples tamaños y formas que podamos imaginar.

En un momento determinado de nuestra vida (cada cual el suyo), entramos en una de esas tiendas con el deseo de comprarnos nuestro Espejo de la Madre de Blancanieves para transitar por toda nuestra vida mirando cada día la imagen que nos quiere reflejar.

Pero… ¿qué imagen nos refleja…? Pues sencillamente aquella que anhelamos ver de nosotros mismos y que nos perfila un retrato propio muy superior al mejor de los fotoshopes que pudiéramos imaginar. Esa imagen ajustada a la idea de la persona que nos gustaría ser y que, casi con seguridad, nunca llegaremos a conquistar. ¿Por qué…?. Porque no tiene sentido cambiar si lo que vemos todos los días en nuestro Espejo de la Madre de Blancanieves nos agrada tanto como para asentarnos en la plácida inmovilidad…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Vivo sin Esperanza!

Si, vivo sin Esperanza y esta es mi elección convencido de apostar por el mejor camino, pero también comprimido por la responsabilidad y el esfuerzo que supone renunciar al azar.

No voy a darle muchas vueltas a la justificación de este posicionamiento vital que puede extrañar y por supuesto despertar una compasión que no me apetece aceptar.

Vivo sin Esperanza o lo que es lo mismo, sin esperar.

Sin esperar a que aparezca el trabajo ideal, sin esperar a encontrar a la compañera de mis sueños, sin esperar a adelgazar ese kilo de más, sin esperar a la presencia de nuevos amigos, sin esperar a escribir la nueva entrada de mi Blog personal, sin esperar a ser agraciado por la lotería nacional, sin esperar a que el Valle del Jerte en flor me venga a buscar, sin esperar a escuchar una buena opera, sin esperar a la primavera para tenerme que alegrar, sin esperar a felicitar cuando alguien lo merece, sin esperar a leer ese libro que siempre está esperando su oportunidad, sin esperar a conocer lo que no se, sin esperar a que me conozcan los demás, sin esperar a mejorar mi ingles, sin esperar a salir de la crisis mundial, sin esperar a tener que envejecer para descansar, sin esperar a saludar, sin esperar a… sin esperar a tener que todo esto esperar. Sin esperar.

Sin esperar, en fin, a ser quien pretendo ser sin esperar que sucedan los acontecimientos que deseo y puedo lograr. Porque quiero buscarlos y acercarme yo a ellos, tomando las riendas de un destino propio con ánimo, confianza, compromiso y actuación personal.

¡Vivo con decisión!, asumiendo el posible error con honestidad…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¿Qué nos mueve a actuar…?

Que nos mueve a actuar

El ser humano no se diferencia tanto como creemos del resto de especies que conviven en este planeta solar. De no ser por el milenario proceso de civilización al que nos hemos autosometido, mantendríamos todavía la mayoría de los comportamientos que nuestros vecinos evidencian en su trayectoria vivencial.

Uno de esos comportamientos (quizás de los más importantes) todavía permanece intacto en nosotros, siendo el motor que a todos los habitantes vivos de este mundo les mueve a actuar. Sin duda, actuar en cualquiera de sus acepciones requiere esfuerzo, pues la actuación implica movimiento y el movimiento precisa de energía y esta nunca parte de la gratuidad. Así, la consecución de un beneficio o la evitación de una pérdida se constituye como la regla que determina cuándo actuar. Por tanto, todos nuestros actos están precedidos por una valoración (razonada o intuitiva) de lo que vamos a ganar o dejar de perder al realizar cualquier actividad.

Soy consciente de que, si es cierto lo que afirmo, puede que esté renunciando al altruismo en la vida, aunque esto lo debo matizar.

En efecto, defiendo que no existe altruismo puro en la existencia, desde el amor conyugal que se mantiene por el beneficio mutuo que obtienen dos personas por compartir la vida, hasta la participación en una ONG que, además de contribuir al bien de los demás, nos retorna un sentimiento de bienestar que justifica el esfuerzo económico o personal.

Solo encuentro una excepción a mi hipótesis que no desvirtúa la regla general y es la relación de la casi totalidad de las madres con sus hijos, capaces de protagonizar toda una esforzada vida de generosidad sin límites, ajena a cualquier cálculo transaccional (en los animales también ocurre esto al tratarse de un mecanismo natural).

Todos nuestros actos son interesados y ello, lejos de ser malo, es el mejor regulador de eficiencia vital que se pueda dar. De no ser así, nuestras actuaciones transcurrirían entre la casualidad y la suerte, sin duda malas brújulas en nuestro constante empeño de alcanzar en la vida un buen trozo de felicidad…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

Tannhaüser y los Valores

Soy muy aficionado a la opera y además de mi abono del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia suelo visitar, cuando mis ahorros me lo permiten, otros teatros de España (Madrid, Barcelona) y del extranjero (Nueva York, Milán, Viena, Paris,…).

El sábado pasado estuve en el Real de Madrid asistiendo a una de las representaciones de la magnífica Tannhaüser de R. Wagner, sin duda una de las obras del compositor alemán más idóneas para familiarizarse con su estilo musical.

De todos los elementos que intervienen en una ópera, quizás es el argumento el menos “artístico” de todos. Las rocambolescas historias que nos cuentan suelen caracterizarse por una ausencia total de verosimilitud con la realidad, convirtiéndose en meros vehículos al servicio de la música, la voz y la escenografía.

No obstante, en la historia del trovador Tannhaüser hay algo que me llama mucho la atención y es su permanente dilema entre los tórridos y libertinos amores que le ofrece Venus frente al casto proceder de su prometida Elisabeth. A tenor de lo que se nos muestra en la representación (desnudos femeninos de lo más sugerentes) creo que la mayoría de los espectadores nos decidiríamos por las delicias de Venus, pero Tannhaüser termina eligiendo la pureza al placer.

¿Qué le hace tomar esta decisión?. Pues sencillamente lo que a todos nos condiciona muchas de nuestras elecciones en la vida: nuestros Valores.

Los Valores son los principios que guían nuestros pasos y determinan su orientación. Sin Valores sería muy difícil tomar decisiones consecuentes y nuestra vida perdería coherencia.

Tomar decisiones en función de nuestros Valores es positivo, pero no siempre obramos así. En ocasiones actuamos inconscientemente en contra de nuestros Valores y ello nos genera una negativa sensación de contradicción.

Pero, ¿cuáles son nuestros Valores?. La respuesta a esta pregunta no es fácil y menos cuando nunca nos la formulamos. El proceso de construcción de nuestros Valores tiene lugar en nuestra adolescencia y primera juventud, cuando nos preguntamos por las grandes cuestiones de la vida y queremos formar nuestra personalidad.

El problema viene cuando, una vez tomada posición ante la vida, transcurre el tiempo y no nos volvemos a formular esas mismas preguntas dando por sentado que nuestros Valores actuales corresponden con los que fijamos en aquellos primeros momentos de la construcción de nuestra identidad personal.

Amigos, es muy posible que nuestros Valores actuales hayan cambiado respecto de los iníciales y su desconocimiento nos esté jugando alguna que otra mala pasada en nuestros actuales procesos de decisión.

Para tenerlo tan claro como Tannhaüser, yo os recomiendo que reflexionéis por escrito sobre cuales son vuestros valores actuales en las diferentes áreas de la vida y así evitar algunas de las contradicciones que os amenazan en vuestra cotidianeidad.

 

Saludos de Antonio J. Alonso

Las Fallas y los Fallos

Cuanto puede variar el significado de una palabra si cambiamos una sola letra (“Fallas”, “Fallos”, “Fullas”, “Fillas”, “Fo…”) sin más.

Efectivamente, nuestro lenguaje es tan rico que permite múltiples combinaciones de letras sin que la fonética de las palabras deba mucho cambiar.

El camino entre la descripción de las fiestas populares más famosas de España (“Fallas”) y los errores cometidos (“Fallos”) es tan corto que solo requiere modificar una letra y ya está.

El camino entre nuestra Situación Actual y nuestra Situación Deseada en la vida profesional o personal no es más largo que el anterior, siempre que lo sepamos transitar.

Normalmente nos enfrentamos a nuestros retos de mejora como los maratonianos lo hacen ante su próxima carrera, lo que nos genera una profunda sensación de agobio por el gran esfuerzo que debemos afrontar, optando en muchas ocasiones por el abandono antes de comenzar.

Esto no tiene mucho sentido pues, generalmente, no debemos modificar tanto nuestros comportamientos como suponemos para alcanzar lo que pretendemos lograr.

Es una realidad contrastada que las personas que dicen conseguir con frecuencia sus objetivos no han seguido un proceso de cambio drástico en su personalidad, sino más bien han adecuado parte de su conducta a las nueva situación a abordar.

Es todo mucho más fácil de lo que parece, si somos capaces de identificar que debemos cambiar para no confundir Fallas con Fallos y así no desesperar…

 

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

¡Tomar decisiones!

Primera situación: es domingo y terminas de comer. Casi sin saber el por qué, te diriges automáticamente al sofá y enciendes el televisor. Luego, miras la hora y ya son las 8. ¡Maldita sea…!, he perdido toda la tarde.

Segunda situación: es domingo y terminas de comer. La semana laboral ha sido durísima y encima ayer sábado tuviste un contratiempo con el coche que te crispo los nervios. Decides relajarte y tumbarte en el sofá a ver la televisión. Más tarde, miras la hora y ya son las 8 de la tarde. ¡Perfecto…!, he recuperado el sosiego perdido.

En los dos casos has hecho lo mismo, pero con una gran diferencia: en el primero te has dejado llevar por las circunstancias y en el segundo has decidido.

El secreto del aprovechamiento de la vida está en sentirse más causa que efecto y para ello hay que… ¡Tomar decisiones!.

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

La Planificación Creativa

El Programa de Coaching de Alto Rendimiento Profesional (“ABC-Personas”) que actualmente desarrollo en Alonso-BUSINESS COACHING basa su efectividad en la aplicación del COACHING como sistema de mejora de resultados.

El método se fundamenta en la identificación de las Áreas de Mejora de cada participante y la determinación y puesta en acción de las actuaciones necesarias para contribuir a esas mejoras.

Todo siempre a partir de las soluciones generadas por cada uno de los implicados, que sustituyen a cualquier otro tipo de normas facilitadas exteriormente.

Como herramienta de apoyo en todo el proceso se propone la Planificación Creativa que se apoya en tres conceptos básicos:

      • El establecimiento de Objetivos.
      • La determinación de las Acciones a desarrollar para alcanzar los Objetivos.
      • La fijación de Fechas Límite en cada Acción a desarrollar.

1- OBJETIVOS

“Si no sabemos hacia dónde vamos, es posible que terminemos en otro sitio”. Esta máxima nos ratifica en la necesidad de fijar destinos para poder iniciar nuestros pasos con algún sentido.

La planificación de Objetivos debe ser “implosiva”, es decir, debe transitar desde lo general a lo particular. De esta forma se proponen tres niveles y en este orden en la determinación de Objetivos:

      • Objetivos Quinquenales: Aquellos que afectan a los próximos 5 años de nuestra vida.
      • Objetivos Anuales: Los circunscritos a un año de nuestra vida.
      • Objetivos Mensuales: Los propios de cada mes.

2- ACCIONES

Para alcanzar todo Objetivo es necesario realizar una serie de Acciones, tal y como para subir un piso es conveniente ascender peldaño a peldaño una escalera.

Por tanto, cada Objetivo complejo habrá que fraccionarlo en una serie de Acciones que determinen un Plan de Acción.

3- FECHAS LÍMITE

Toda Acción pierde su naturaleza efectiva si su realización no queda fijada por una Fecha Límite.

Las Fechas Límite conforman nuestro calendario, nos animan a ejecutar las tareas en el tiempo previsto y contribuyen a acercar más nuestros deseos.

4- CIERRE DEL DÍA Y PLANIFICACIÓN DEL DÍA SIGUIENTE

Como apoyo de la Planificación Creativa se propone el Hábito del Cierre del Día, que dividiremos en tres conceptos: Cierre Cuantitativo, Cierre Cualitativo y Planificación del día siguiente.

A- Cierre Cuantitativo

Determinación del cumplimiento de Imperativo/Importante del día.

Cada día debemos prever la carga de Tareas que “debemos” y “podemos” realizar, dividiendo las principales en dos categorías:

          • Imperativas: Aquellas que, de no efectuarse, nos generan una pérdida.
          • Importantes: Las que, siendo importantes, si no las hacemos mañana no generan una pérdida, pudiéndolas posponer para otro día.

El seguimiento, al finalizar el día, de su cumplimiento nos entrenará en la medición de nuestras fuerzas y nos trasladará un sentimiento de éxito diario.

B- Cierre Cualitativo

Se compone de dos tipos de revisiones:

a- Logros/Errores de hoy

Al finalizar la jornada es muy conveniente determinar qué aspectos de la gestión han sido especialmente positivos (Logros) y cuáles han de mejorarse en próximas ocasiones (Errores).

b- Hábitos

Los Hábitos se incorporan a la costumbre “persiguiéndolos”. Es decir, poniéndolos en práctica continuadamente y sin fallo.

Si somos capaces de chequear el cumplimiento continuado y sin fallo de un Hábito durante 30 periodicidades, ese Hábito quedará registrado para siempre en nuestra costumbre.

C- Planificación del día siguiente

Se obtiene a partir de dos fuentes de consulta:

          • La Planificación Mensual, que nos determinará que Tareas habíamos asignado para mañana cuando planificamos el mes actual.
          • Los resultados obtenidos del Imperativo/Importante de hoy, que generarán nuevas Tareas para mañana en función del cumplimiento registrado en el día de hoy.

5- TAREAS REPETITIVAS

Lo que no sabemos qué se va a producir no lo podemos planificar. Pero, en cambio, aquello que si es previsible lo podemos incorporar a nuestro calendario.

Las Tareas Repetitivas son Tareas ciertas en nuestra vida que tienen una periodicidad establecida. Su identificación y calendarización nos ayudará a completar la Planificación Creativa.

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro