Re-flexiones… 847

“Hay dolores que matan. Pero los hay más crueles: los que nos dejan la vida sin permitirnos jamás gozar de ella”

Antoine L. Apollinaire Fée-1

Antoine L. Apollinaire Fée

Pensar en GRANDE para actuar en pequeño

Pensar en grande para actuar en pequeño

Pocas defensas a la coherencia del título de un artículo podrán haber más sencillas que la del presente y para ello bastará solo con intercambiar maliciosamente las adjetivaciones del mismo para finalmente llegar a un desconcertante… Pensar en pequeño para actuar en GRANDE. ¡Ya está!

No obstante, sospecho que muchos lectores ahora mismo albergarán la tentación de proponer otra modificación nominal que aparentemente pueda resultar más ambiciosa y supuestamente eficaz como… Pensar en GRANDE para actuar en GRANDE, lo cual con gran probabilidad llevará a un error pues ninguna tarea o actuación (nótese que hablo en singular) puede ser grande sin evidente riesgo de fracasar debido precisamente a su intrínseca dificultad (pensar en hacer el Camino de Santiago es posible, pero solo si lo planteamos en el número de etapas que podamos afrontar).

Pensar en GRANDE para actuar en pequeño resume mucho de lo que contiene la que quizás es más valiosa regla de vida y que además ha sido demostrada como muy eficaz, pues combina la visión del mañana con la percepción del hoy, sin duda los dos componentes esenciales a la hora de planificar. El mañana, más lejano, permite ambicionar mientras que el hoy, más cercano, recomienda la  sobriedad. Lo grande deberá ser distante para que lo pequeño quede próximo y sea el vehículo para poderlo alcanzar. Quien use lentes progresivas o bifocales lo entenderá.

Pensar en grande conviene pues, como poco, ya estaremos alargando el autolímite fijado a nuestra posibilidad. Y digo posibilidad atendiendo a aquello que realmente seamos capaces de abordar, pues apuntar hacia lo imposible no será pensar en grande sino solo soñar. El conformismo es el primer limitante creativo de lo que podamos desear y la resignación el último y más letal. Abrazando a los dos habitualmente se encuentra el mismo sentimiento, el de la comodidad, ese hipnótico espejismo que logra convertir desiertos en oasis con tal de detener la marcha y descansar. Pensar en grande es luchar por llegar a ser en lugar de quedarse a la mitad.

¡Lo grande como destino final!

Actuar en pequeño, pese a su evidente facilidad, no es hoy nada habitual al no estar de moda la paciencia que requiere la constancia necesaria para no abandonar los retos que precisen de un largo caminar. Se pretende todo instantáneo y sin tardar pues en caso contrario se opta por mirar a otro lugar.  Pensar en grande requiere actuar reiteradamente en pequeño como única garantía para avanzar pues cumplir pequeñas tareas, aunque puedan ser muchas, será normalmente un procedimiento mejor que atajar abordando pocas pero de mayor dificultad (ver… Comerse un Elefante). Quienes han corrido un maratón lo saben: todo es una cuestión de muchas pequeñas zancadas que sumadas nos llevan hasta esa meta que nunca parecía llegar. El éxito es siempre secuencial.

¡Lo pequeño como camino inicial!

Así las cosas, finalizo volviendo al inicio de esta Coach-tión pues parece ser que el… Pensar en pequeño para actuar en GRANDE que me servía para demostrar por reducción al absurdo la coherencia de mi título propuesto es precisamente lo que ahora más se pueda dar, lo cual nos puede hacer pensar si no será por causalidad este el motivo que explicaría muchas de las situaciones vivenciales insatisfactorias que contemplan a cada cual. Por esto mismo, yo también me lo voy a hacer mirar…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro

El Mañana Siempre Muere

El mañana nunca muere

Todo aquel que haya leído Ser como James Bond conocerá de mi declarada admiración por el incombustible agente secreto de número impar e igual al de un cristiano futbolista, este con licencia para… marcar.

El Mañana Nunca Muere (1997) fue la décimo octava película de la exitosa serie de James Bond, esta vez con Pierce Brosnan en el esmoquin del incorregible seductor. Su nombre corresponde al fruto de un error casual en la edición de los títulos de crédito pues el original quiso ser El Mañana Nunca Miente, es decir, Tomorrow Never Lies que por equivocación en Tomorrow Never Dies se vino a quedar. Miente o muere me valen igual pues sobre ambos títulos podemos hablar, de uno bien por contar la realidad y de otro mal por confundir al personal.

En Ciencia Estadística se dice que la extensión de la muestra asegura un resultado con mayor fiabilidad. Pues bien, la existencia de las personas se rige por el mismo principio de manera que la situación de cada cual en su vida es tanto más o menos deudora de su pasado en función de la extensión que vengamos a contemplar. Así, un verdadero triunfador (al igual que quien no se considere como tal) seguramente no lo será por lo acontecido en el último año sino por todo lo ocurrido en su vida de atras. Sin ningún mecanismo conocido de control y siempre con las debidas excepciones (que, como define la citada Estadística, serán las menores), mayoritariamente la vida reparte en el largo tiempo una causal justicia que premia merecimientos y castiga deméritos, ubicándonos allí donde nuestros pasos nos han llevado a estar. El Mañana Nunca Miente.

Por tanto y dado que con seguridad a todos los lectores de esta Coach-tión les resta todavía una buena parte de su vida por aprovechar, será mejor ahora no mirar atrás y construir desde ya un camino para que su mañana pueda mejorar. Entonces y por continuar con el antes mencionado criterio temporal, habrá que considerar que cuanto mayor sea el plazo de consecución el resultado podrá aspirar a más, por lo que no es cuestión de gastarlo sin la orientación que mejor nos pueda encaminar (¿cuántos mañanas teníamos en la infancia y cuantos ya han muerto y no volverán…?). El Mañana Siempre Muere.

Y digo yo: si el mañana nunca miente y siempre muere, ¿a qué películas esperas para Ser como James Bond? o al menos poderle imitar…

Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro