La primera respuesta que se me ocurre es… por ser un hábito adquirido y funcionar automáticamente sin nuestra directa intervención.
Efectivamente, los hábitos mecanizan muchas de nuestras tareas y facilitan su realización (recuerdesé cuán facil es manejar un automóvil cuando ya se ha adquirido la costumbre de la conducción). Por tanto, parece recomendable incorporar hábitos positivos a nuestra vida para funcionar mejor.
Dicho esto, tambien es cierto que la mayoria de nuestros propósitos de implementación de aquellos hábitos que en la vida nos ayudan a mejorar han terminado en fracaso mayor. ¿Cual es la razón? En mi opinión, no es otra que la elección de un procedimiento equivocado en su incorporación.
Veamos, ¿cual fue el procedimiento exitoso que logró la implantación del hábito de cepillarnos los dientes todas las noches? Sin duda alguna la insistencia diaria de nuestros padres y sin excepción. Pero… ¿cuál es el mecanismo que los adultos solemos seguir para incorporar un nuevo hábito a nuestra programación?: intentarlo un par de veces y ante las primeras dificultades dejarlo por imposible sin mayor explicación.
En consecuencia, ¿por qué no aplicamos el mismo método que nos dio resultado en nuestra infancia y lo extendemos a todos nuestros nuevos empeños ya de mayor? Solo la persistencia consigue grabar en nuestra costumbre los hábitos que queremos incorporar a nuestras actuaciones y que nos ayudarán a ser mas eficientes en cualquier orden de la vida sin precisar un esfuerzo superior…
Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro


