“En polĆtica siempre se corre el riesgo de pertenecer a las mayorĆas”
Sofocleto

Blog de Antonio J. Alonso Sampedro
Duda razonable y reflexión
A las puertas del 2013, toda la desesperación que ahora nos embarga tras cinco aƱos de recurrentes malas noticias económicas (que desgraciadamente vamos a proyectar hacia el aƱo entrante), no estĆ” plenamente justificada desde un punto de vista objetivo y si desde la infantil consideración del⦠āSanta Rita, Rita; lo que se da no se quitaā.
Por todos es conocido que una de las palancas de actuación mĆ”s usadas por el movimiento sindical es la de los āderechos consolidadosā o esa ley muchas veces no escrita que dice que lo laboralmente conseguido en cada momento no puede ser perdido. No es mi intención abrir ahora un ya gastado debate sobre esta cuestión reivindicativa, pero si el compararla con las reglas del juego de la vida que, por supuesto, no garantizan nada para siempre.
Desde aquà siempre he defendido la ambición por la mejora como uno de los motores del ser humano y ahora no me voy a desdecir. No obstante, se equivocarÔ quien aspire a estar siempre y en todo momento mejor que en el anterior pues, como todos sabemos, la vida es una montaña rusa donde lo importante es que el final del trayecto se encuentre algo mÔs alto que lo estaba el principio.
Excepto los dolorosos y cada vez mĆ”s numerosos casos de desgracia sobrevenida, la mayorĆa de quienes pertenecemos a la gran colectividad que configura un territorio o paĆs hemos perdido disponibilidades económicas en los Ćŗltimos cinco aƱos, lo cual no se traduce en que ahora nos encontremos peor que hace diez.
Contemplar la vida con una perspectiva algo mayor de la del corto plazo es esencial para conservar nuestra motivación en pos del avance, entendiendo que este se configura como la suma de muchos pasos hacia adelante y algunos inevitables hacia atrÔs que, medidos en una escala amplia de tiempo, normalmente siempre nos harÔn progresar.
ĀæQuien eramos hace diez aƱos y quien somos hoy? Si consideramos que en el trayecto hemos ganado algo, por poco que esto sea, no tenemos derecho a quejarnos y si a congratularnos de nuestro progreso, el que la vida no nos garantiza consolidadamente y respecto del cual solo nosotros somos los exitosos responsable de su consecuciónā¦
Saludos de Antonio J. Alonso Sampedro