“Soรฑar es la actividad estรฉtica mรกs antigua”
Jorge Luis Borges

Blog de Antonio J. Alonso Sampedro
Duda razonable y reflexiรณn

El Jaguar E-Type de 1961 fue definido por Enzo Ferrari como… โel automรณvil mรกs bello jamas fabricadoโ. Hoy es pieza de coleccionista y sus propietarios quizรกs lo conduzcan algรบn domingo por la maรฑana, pero ni se les ocurre usarlo como coche habitual. Cualquiera de los deportivos actuales le superan en prestaciones, comodidad, eficiencia energรฉtica y seguridad. Y es que, lo que en cada momento fue ejemplo de excelencia con el paso del tiempo puede que ya no sea tal.
Las รณperas de Hรคndel se constituyen como el paradigma del mejor barroco tardรญo, pero la posterior evoluciรณn musical (clรกsica y luego romรกntica) vino a desarrollar el concepto de drama lรญrico tanto como la incorporaciรณn de la perspectiva a la pintura, la llegada del sonido al cine o la utilizaciรณn del hormigรณn armado en la arquitectura monumental.
โAriodanteโ (G. F. Hรคndel-1735) se estrenรณ en Espaรฑa… ยกen 2006! y aparece por encima del puesto cien en las estadรญsticas de las operas mรกs representadas en la actualidad. Y de igual manera se encuentra ubicado el resto de la producciรณn operรญstica del mismo Hรคndel o de Vivaldi, Monteverdi, Gluck, Purcell, Rameau, Pergolesi, Caldara, Porpora, Scarlatti, Cavalli, etc., etc. ยฟPor quรฉ una mรบsica tan sublime no goza del favor popular…?
La respuesta es… por ser de otro tiempo y lugar. De un tiempo en el que el desarrollo de la รณpera no llegaba a mรกs y sus obras hoy nos suenan a repeticiรณn de un mismo tipo de musicalidad que, aunque celestial, carece de la necesaria progresiรณn dramรกtica que a lo largo de la obra la venga a diferenciar. De un lugar en el que se representaban estas obras, no para ser escuchadas sino para socializar, por lo que se componรญan a tal efecto y eso explica su dificultad a la hora de estar atento mรกs tres horas sentado en una butaca sin tener que pestaรฑear.
Sobre esto รบltimo debo confesar que (โno hay mal que por bien no vengaโ), durante la reciente limitaciรณn sanitaria de aforo en el Palau de Les Arts de Valencia, pude disfrutar de no tener a nadie a mis costados y asรญ poderme mover un poco sin molestar. Aunque sigo considerรกndolo necesario para el bien general, cada vez me cuesta mรกs interpretar a una estatua de sal durante cada representaciรณn, aรฑorando la libertad y comodidad del sillรณn de mi hogar. Por ello y sacrificando algo la visibilidad, ahora busco alguna de esas pocas localidades exentas que me permiten cierta independencia de movimientos sin llegar a importunar a los demรกs.
En mi opiniรณn y dado que las partituras son las que son, el รฉxito de la รณpera barroca hoy pasa por el acierto en su representaciรณn escรฉnica, como vehรญculo de adecuaciรณn a la actualidad de un concepto musical tan lejano como sus tres siglos de antigรผedad. Pues bien, la propuesta que ayer nos ofreciรณ Benjamin Davis (del original de Richard Jones) no contribuye en nada a facilitarnos ese acercamiento a nuestra realidad como espectadores del siglo XXI y lo que es peor, para entenderla nos la tendrรญa que aclarar a quienes nos negamos a asistir a una representaciรณn sabiendo de antemano lo que el escenรณgrafo quiso relatar. Y es que, cuando la plasmaciรณn escรฉnica de una รณpera no es auto explicativa (de manera racional o emocional) y requiere su traducciรณn, ya ha comenzado a fallar. Si a ello unimos la fealdad, poco podemos salvar. Un รบnico escenario que representa una vivienda campestre, horrenda de solemnidad, acoge muy mal esta mรบsica de Hรคndel que es todo un dechado de elegancia y sensibilidad. Ademรกs, los personajes (vestidos como para una representaciรณn colegial) estaban por estar, deambulando sin mรกs criterio que el de posicionarse bien para cantar, hasta el punto de que muchas de las arias se interpretaron tan estรกticas como en un recital. Solo tuvo un cierto carรกcter artรญstico la sustituciรณn de los ballets de la obra por un juego de marionetas que representaban a los protagonistas, muy bien articuladas por cuatro titiriteros que les daban vida real, aunque su inclusiรณn tambiรฉn me la deberรญan justificar.
El apartado musical a cargo del director italiano Andrea Marcon fue esplรฉndido en lo tรฉcnico, al controlar todos los aspectos de una partitura que nunca se le llegรณ a desmadejar. Sin embargo, hay algo que no pudo evitar y es ese sonido โsinfรณnico/romรกnticoโ que caracteriza a cualquier orquesta contemporรกnea acostumbrada al repertorio post Beethoven, que en definitiva es el mรกs habitual. El limpio y compacto sonido que exhibieron las cuerdas de la Orquesta de la Comunitat Valenciana, aun prescindiendo del vibrato de la mano izquierda, no es el del barroco que en los aรฑos cincuenta rescatรณ Nikolaus Harnoncourt y hoy en dรญa es referente al escuchar ese tipo de mรบsica que no pide espectacularidad. Para conseguirlo hay dos caminos que, simultรกneos, se deben transitar: disminuir el nรบmero de efectivos en el foso y contar con instrumentos de la รฉpoca, esto รบltimo imposible para una orquesta contemporรกnea como la de Les Arts.
Lo mejor del estreno fue la parte vocal. Todos acertados en estilo y con afinados instrumentos jรณvenes en sus gargantas, que rivalizaban con un excesivo sonido orquestal y soportaban bien la principal dificultad de estas obras: los interminables trinos sin respirar. Ademรกs, a la รณpera barroca le van los lamentos y los que protagonizaron por separado Ekaterina Vorontsova (Ariodante) y Jane Archibald (Ginevra) fueron de sobresaliente, sin menospreciar varias de las intervenciones del contratenor Christophe Dumaux (un Polinesso al que el vestuario maltratรณ mรกs con una sotana fuera de lugar), Jacquelyn Stucker (una Dalinda enรฉrgica y temperamental), Luca Tittoto (un Rey de Escocia de voz profunda y que era el รบnico que vestรญa como tal) y David Portillo (un Lucarno al que en ocasiones le costรณ llegar). La casualidad propiciรณ un hecho que, con buen criterio por parte del pรบblico, no afectรณ al gran รฉxito obtenido por Ekaterina Vorontsova, que es miembro destacado del Teatro Bolshoi de Moscรบ, quizรกs la compaรฑรญa rusa de teatro, danza y รณpera mรกs estatal. Ademรกs, me pareciรณ que Les Arts rendรญa homenaje a Ucrania pues el gran voladizo que corona el edificio estaba iluminado de azul, si bien lo del amarillo no lo pude apreciar.
Como anรฉcdota aรฑadirรฉ que no me creo equivocar si aseguro que Anselmo Alonso (el responsable de subtitulaciรณn) estarรก rezando para que pronto vuelva la รณpera barroca a Les Arts, dado que sus constantes “Da capo” reducen el texto no repetido a la mรญnima expresiรณn, algo que mi presbicia tambiรฉn agradece al compositor inglรฉs pero nacido alemรกn.
Hubo aplausos apresurados al final, aunque la media entrada que deslucรญa este estreno confirma lo indicado al comienzo y que se vino a concretar por la fulgurante salida del pรบblico al terminar (a las once de la noche en un dรญa laborable) esta extensa representaciรณn que, aun comenzando a las siete, deberรญa haberse adelantado todavรญa mรกs…
Un โAriodanteโ muy recomendable lo firma el flamante director que nos visitรณ en Enero, Marc Minkowski, quien con sus Musiciens du Louvre y Anne Sofie von Otter, Lynne Dawson, Eva Podles, Verรณnica Cangemi, Richard Croft, Denis Sedof y Luc Coadou, grabรณ en 1997 para ARCHIV una nueva versiรณn referencial.