
Desde que en 1979 llegué a Valencia para estudiar, cada vez que cruzaba el Nuevo Cauce del Turia me sorprendÃa por esas dimensiones faraónicas que no parecÃan justificadas por ninguna hipotética necesidad. Y es que… 200 metros de anchura y 10 de profundidad para aceptar 5.000 metros cúbicos por segundo (12 rÃos Ebro simultáneos), se me antojaban una ciclópea barbaridad. Me equivocaba, porque la capital se ha salvado de una tragedia descomunal ante “Lo imposible”… que ha sido real.





