“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-16


…DespuĂ©s, con el propĂłsito de compulsar como esos principios deslumbrantes de emociĂłn se tornan en oscuros finales granados de aburrimiento y desilusiĂłn, a modo de contemporáneo tribunal inquisidor, observábamos a las parejas para constatar en sus caras y ademanes que, conforme avanzaban en edad, mostraban más su mutua resignaciĂłn. El amor enamorado, destilado luego por los años de gastada convivencia, no tenĂ­a ya fulgor y nos brindaba la posibilidad de jugar a adivinar en cada par la exacta antigĂĽedad de su relaciĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-15


…Nuestra primera ocupaciĂłn buscaba la demostraciĂłn visual de la “TeorĂ­a de las valencias”, cuya formulaciĂłn era propia y pretendĂ­a replicar en las personas lo que en los elementos quĂ­micos de la Tabla PeriĂłdica constituĂ­a una inquebrantable ley de combinaciĂłn. HabĂ­amos llegado a la conclusiĂłn de que el atractivo fĂ­sico de los miembros de una uniĂłn sentimental es siempre equivalente (segĂşn los gustos de cada Ă©poca, lugar o consideraciĂłn) y que solo una diferencia econĂłmica o de posiciĂłn social rompe este predictivo equilibrio estĂ©tico, condicionando las posibilidades en los individuos de elecciĂłn. Pues bien, nunca vimos excepciĂłn a nuestra regla, quizás porque nunca frecuentamos aquellos barrios elegantes en donde todas las mujeres parecĂ­an encantadoras presentadoras de televisiĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-14


…Desde antiguo, las relaciones entre mujeres y hombres han caminado vacilantes por el filo de un inestable equilibrio entre la encendida pasiĂłn y la normativa civilizaciĂłn, siendo unas y otros los incautos destinatarios de un consuetudinario manual bastante equivocado y sin suficiente concreciĂłn. Las mujeres, en cualquier forma externa de expresiĂłn como lo es su indumentaria, su peinado, su maquillaje o su conversaciĂłn, buscan embelesar para conseguir la mejor elecciĂłn de compañero estable o simplemente un feliz revolcĂłn, representando todo ello además un acto de callada autoafirmaciĂłn. La misma que los caballeros, ufanos, publicitan entre ellos y constituye uno de sus más deseados signos de distinciĂłn. La conquista, al no contar con reglas especĂ­ficas que fijen los lĂ­mites de la seducciĂłn, genera tantos equĂ­vocos como idiosincrasias se cruzan en los aventurados mercados del deseo y la fascinaciĂłn. Por ello, no cabe otro posible remedio que la mutua prudencia en cada tentativa de flirteaciĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-13


…En apariencia, ya eran muy evidentes los rasgos fĂ­sicos definidores de una femenina condiciĂłn, que nos resistĂ­amos a resaltar tal y como insinuantes se afanaban las demás, convencidas nosotras de ser el mejor remedio contra ese tipo de primitiva tracciĂłn que parecĂ­a irrefrenable en cualquier varĂłn. Sobre esto recuerdo que, al llegar a la adolescencia y sin que nadie me advirtiese la razĂłn, notĂ© las febriles miradas de los empleados que trabajaban en el internado, recorriendo mi cuerpo sin ninguna discreciĂłn, evidenciando una directa proporciĂłn entre los centĂ­metros de mi piel al descubierto y su libidinosa expectaciĂłn. Además, en cualquier interlocuciĂłn se mostraban solĂ­citos y algunos hasta serviles, peligroso poder de dominaciĂłn que adivinĂ©, pero que de ningĂşn modo utilicĂ© a diferencia de las otras internas, competidoras entre sĂ­ por ganar el mayor nĂşmero de esos piropos que coronan a la reina de la pulsiĂłn erĂłtica y la tentaciĂłn. Tampoco a ellas nadie les instruyĂł sobre las seculares artes de la atracciĂłn, algo consustancial por instintivo en los animales, pero que en nosotras precisaban de una resuelta contenciĂłn ante los candentes peligros acechantes y que llegaban a su máxima expresiĂłn en el cuaternario delito de violaciĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-12


…El comienzo del quinto curso en aquella mortecina InstituciĂłn me descubriĂł, a los 15 años, el Ăşnico tipo de amistad que entonces podĂ­a aceptar mi cabalgante introversiĂłn: la no buscada, esa que nace con la fortaleza de lo inevitable y crece sujeta por el eslabĂłn indestructible del compartido dolor, un oscuro sentimiento que no precisa de presentaciĂłn ni aclaraciĂłn… Con ellas iniciĂ© aquella tortuosa singladura de asociaciĂłn en la mĂ­sera desdicha, donde una absoluta circunspecciĂłn nos gobernĂł y la sonrisa franca nunca existiĂł. Regodeadas en nuestra comĂşn aflicciĂłn, buscábamos el aislamiento conventual como pura distracciĂłn, huyendo de los Ăşltimos juegos infantiles y de esas primeras ilusiones pĂşberes de ardor que el resto de compañeras de la InstituciĂłn vivĂ­an impacientes, desde el acontecer de una naturaleza radiante en anhelos de ser al fin mayor. Nos convertimos en cuatro espantajos tristes y silentes, lo máximo a que podĂ­amos aspirar desde aquel cuarteado secarral en que se habĂ­a trasmutado nuestro corazĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-11


…Los primeros cuatro años de desafecciĂłn, oscurecidos por mi desconfiada alarma y una obcecada precauciĂłn, me congelaron los sentimientos hasta convertirlos en aquel absorto mecanismo de relojera precisiĂłn. AllĂ­ desarrollĂ© una capa exterior impermeable a cualquier intento de penetrar en mi interior, a cualquier tipo de conexiĂłn. Me convertĂ­ en una negra sombra sin cuerpo hermano al que poder asociar una emociĂłn. Aquellos dos golpes sordos permanecieron vivos en mi imaginaciĂłn, insolentes y presentes, atronando sin interrupciĂłn, hormigonando los cimientos de lo que serĂ­a poco despuĂ©s una militante animadversiĂłn hacia quienes por la fuerza de su fuerza imponĂ­an su intenciĂłn, hacia quienes destruĂ­an la dignidad y la vida de millones de mujeres que, como Erda, fueron vĂ­ctimas conscientes de la más brutal agresiĂłn. AsĂ­, modelĂ© un fanatismo visceral sin parangĂłn, sola y ajena a las corrientes polĂ­tico-sociales que ya ponĂ­an nombre a lo que tiempo despuĂ©s llevarĂ­a un siniestro apellido de revoluciĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-10


…VivĂ­amos las dos en un modesto piso del barrio de Arganzuela, muy cerca de aquel ajardinado rio con nombre de huerto frutal, al que acudĂ­amos con expectaciĂłn, casi a diario, para pasear y jugar con los adorables perrillos que, a falta de otras, eran mi Ăşnica pasiĂłn. Los admiraba porque conservan aquello que los humanos hemos perdido por una equivocada evoluciĂłn y los amaba sin conocerlos, segura de que su noble comportamiento nunca protagonizarĂ­a una sĂşbita traiciĂłn. Llamaba y acariciaba a cualquiera que se cruzaba en mi direcciĂłn, casi siempre sin mirar ni hablar a su dueño, al que yo preferĂ­a denominar padre o tutor. Algunos se molestaban, aunque los canes no, sabedores de que eran ellos los exclusivos destinatarios de mi devociĂłn. En aquel tiempo, las personas ya habĂ­an desaparecido del severo dial de mi atenciĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-9


…Un año despuĂ©s, todo terminĂł. En otra apocalĂ­ptica discusiĂłn, dos golpes secos, varios desacompasados pasos, una puerta que se cierra con precipitaciĂłn y el inquietante silencio posterior, me telegrafiaron al instante lo que no pude ver, pero ocurriĂł. Al llegar al salĂłn, con la angustiosa confirmaciĂłn de lo temido, comenzĂł mi existencia de orfandad infinita, matasellada por aquello que llamaban violencia de gĂ©nero y que yo sentĂ­ como un puñal elĂ©ctrico atravesando mi novicia razĂłn. De nada sirviĂł que Budli fuera apresado y condenado a toda una vida de prisiĂłn, porque la mĂ­a, siendo libre, en aquel momento quedĂł encarcelada entre las cuatro desnudas murallas de mi propia negaciĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/

“BRUNILDA” (¿Tiene género la violencia?)… Fragmento-8


…Por entonces, yo era una avispada niña y ya intuĂ­a que una madre lo es todo el tiempo y sin objeciĂłn, pero que tambiĂ©n es alguien con necesidad de otros ámbitos de relaciĂłn. Porque un hijo de ningĂşn modo debiera creerse en el derecho natural de serlo todo para sus padres y por mi parte haberlo pretendido hubiese sido tan egoĂ­sta como falto, incluso a mi corta edad, de la más elemental comprensiĂłn. Mi madre estaba cerca de emparejarse de nuevo y yo no lo interpretaba, hacia mĂ­, ni hacia mi difunto padre, como una potencial traiciĂłn…

DISPONIBLE en tapa blanda y electrónico… https://www.amazon.es/dp/B0DB5N2X28/